El potencial petrolero de Vaca Muerta volvió a dar un salto significativo. El secretario coordinador de Energía y Minería de la Nación, Daniel González, confirmó que una nueva evaluación elevó hasta 30.000 millones de barriles la estimación de recursos técnicamente recuperables de petróleo de la formación no convencional.
El funcionario dio a conocer el dato durante su participación en el summit de AmCham Energía, donde explicó que el estudio fue encargado por la Secretaría de Energía al Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG).
La nueva estimación representa prácticamente el doble del cálculo anterior y refuerza las perspectivas de crecimiento de la producción y las exportaciones de petróleo argentino durante las próximas décadas.
“No tenía ninguna duda porque todos hemos visto cómo se ha extendido la superficie de la cuenca hacia Río Negro y hacia Mendoza”, sostuvo González al presentar los resultados.
Según explicó, la revisión responde tanto al mayor espesor útil identificado en la formación como a los avances tecnológicos que permiten mejorar el factor de recuperación de los hidrocarburos.
Casi 100 años de producción
González dimensionó la magnitud de los nuevos recursos y señaló que, tomando como referencia los actuales niveles productivos, los 30.000 millones de barriles representarían casi 100 años de producción.
El funcionario fue incluso más lejos al analizar exclusivamente el volumen destinado a los mercados internacionales y aseguró que el potencial equivaldría a aproximadamente 250 años de exportaciones de petróleo al ritmo considerado.
El dato aparece en momentos en que Vaca Muerta atraviesa una fuerte expansión productiva y Argentina desarrolla nueva infraestructura para eliminar los cuellos de botella que históricamente limitaron la evacuación del crudo de la Cuenca Neuquina.
La expansión geográfica hacia sectores de Río Negro y Mendoza, junto con las mejoras obtenidas mediante nuevas tecnologías de perforación, completación y recuperación, aparece como uno de los factores que permitió modificar las estimaciones sobre el potencial de la formación.
De administrar la escasez a “gestionar la abundancia”
Frente al crecimiento de los recursos disponibles, González sostuvo que también debe modificarse la lógica regulatoria aplicada al sector energético argentino.
“Nos aseguramos de que la regulación esté pensando en cómo gestionar la abundancia, y no en esa visión chiquitita que teníamos de la administración de la escasez”, afirmó.
En ese escenario, destacó el papel del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que calificó como “una historia de éxito” por su capacidad para acelerar inversiones y facilitar proyectos que, bajo otras condiciones, podrían no haberse concretado.
Sin embargo, reconoció que la carga impositiva argentina continúa siendo superior a la de Estados Unidos, uno de los principales competidores internacionales cuando se analiza la productividad y competitividad del shale.
El desafío de bajar el costo de la energía
Durante su presentación, González también planteó que uno de los objetivos centrales debe ser reducir estructuralmente el costo energético argentino.
Actualmente, indicó, la energía se encuentra en valores de entre US$75 y US$85 por megawatt hora, mientras que el objetivo debería ser alcanzar una franja de entre US$50 y US$60 por MWh.
“No tengo ninguna duda de que la Argentina debiera bajar a esos valores, porque los recursos los tenemos”, señaló.
Para conseguirlo, consideró necesarias mayores inversiones y la continuidad del proceso de desregulación del sector energético.
Subsidios y cambios en el régimen de zonas frías
Otro de los ejes de la exposición estuvo relacionado con los subsidios energéticos. González cuestionó particularmente la ampliación del régimen de zonas frías realizada en 2021, que llevó el universo de beneficiarios desde unos 780.000 hogares patagónicos hasta aproximadamente 4,2 millones en diferentes puntos del país.
El Gobierno nacional busca actualmente modificar ese esquema y volver a la cobertura geográfica original establecida en 2002. La iniciativa ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados.
González sostuvo que el mecanismo vigente genera distorsiones debido a que el beneficio es financiado mediante un cargo que pagan los usuarios de gas del país.
En relación con la reducción general de los subsidios, reconoció que el proceso avanzó de manera más gradual de lo inicialmente previsto. Según indicó, desde el comienzo de la gestión se redujeron en casi un punto del Producto Bruto Interno.
La meta oficial para 2026 era llevarlos al 0,5% del PBI, aunque González anticipó que finalmente se ubicarían alrededor del 0,55%.
Actualmente, más de la mitad de los usuarios residenciales mantienen algún nivel de asistencia estatal. De acuerdo con las cifras mencionadas por el funcionario, en electricidad el subsidio cubre aproximadamente el 60% del costo de la energía, mientras que en gas puede alcanzar el 75% durante el invierno.
Con una nueva estimación de 30.000 millones de barriles técnicamente recuperables, el Gobierno considera que el desafío energético argentino empieza a cambiar de naturaleza. El objetivo ya no sería solamente garantizar el abastecimiento interno, sino construir las condiciones regulatorias, financieras y de infraestructura necesarias para transformar el enorme potencial de Vaca Muerta en producción y exportaciones sostenidas durante las próximas décadas.