La nueva normativa moderniza y unifica un trámite clave para los exportadores, que hasta ahora se caracterizaba por su complejidad, demoras y altos costos operativos. A partir de esta resolución, el desistimiento de exportaciones —cuando una operación debe anularse por causas ajenas al exportador— pasa a realizarse de manera completamente digital.
El cambio alcanza a situaciones frecuentes en el comercio internacional, como retrasos logísticos, modificaciones en los cronogramas de buques o diferencias comerciales entre las partes. Hasta la implementación de este esquema, estos escenarios implicaban trámites presenciales, criterios dispares entre distintas aduanas del país y, en muchos casos, costos adicionales difíciles de absorber.
Desde Fecacera explicaron que la actualización del procedimiento es resultado directo de los aportes técnicos y las propuestas presentadas por la entidad en las mesas de trabajo con la Dirección General de Aduanas. El nuevo sistema permitirá un proceso coordinado, simple y homogéneo en todo el territorio nacional.
Entre los principales avances que introduce la Resolución General 5812/2026 se destaca la digitalización integral del trámite, la definición precisa de la aduana competente según la ubicación física de la mercadería y la coordinación automática entre aduanas en aquellos casos en los que existan operaciones en tránsito.
El presidente de Fecacera, Alejandro Piccioni, subrayó la relevancia institucional del logro alcanzado y remarcó que “es un ejemplo concreto de cómo el trabajo conjunto entre el sector privado y el Estado puede traducirse en resultados tangibles para mejorar la competitividad del comercio exterior argentino”.
La medida permitirá reducir de forma significativa los tiempos administrativos y los costos operativos asociados a la cancelación de exportaciones, aportando mayor previsibilidad y eficiencia a las empresas que participan del comercio internacional, en especial a aquellas con cadenas logísticas complejas.
Impacto directo en Vaca Muerta
La digitalización del desistimiento de exportaciones adquiere una relevancia particular para las compañías que operan en Vaca Muerta, en un contexto de alta volatilidad de los mercados energéticos internacionales. Con precios del crudo WTI y Brent fluctuando en torno a los 60 dólares por barril, la capacidad de reaccionar rápidamente ante cambios logísticos o comerciales se vuelve un factor estratégico.
Hasta ahora, la cancelación de una operación de exportación podía generar sobrecostos adicionales de entre un 20% y un 30% por tonelada, producto de almacenajes prolongados, penalidades contractuales y multas aduaneras. La nueva normativa reduce sensiblemente esos riesgos y mejora la eficiencia de toda la cadena de valor.
En términos operativos, el impacto se extiende desde los yacimientos productivos —como Loma Campana— hasta los puertos de salida, como Bahía Blanca, fortaleciendo la capacidad de respuesta de las empresas en mercados dinámicos y altamente competitivos.
Desde Fecacera señalaron que esta mejora se inscribe dentro de una agenda federal orientada a potenciar la competitividad, la eficiencia y la previsibilidad del comercio exterior argentino. La entidad destacó que continuará impulsando reformas operativas y normativas que acompañen el crecimiento exportador y consoliden un entorno más moderno para las operaciones internacionales.
Con esta resolución, el sistema aduanero argentino da un paso concreto hacia la simplificación administrativa, aportando una herramienta clave para sectores estratégicos como el energético y reforzando el rol del comercio exterior como motor de desarrollo económico.