El convenio establece la venta de 2 millones de toneladas anuales de GNL durante ocho años. De acuerdo con las estimaciones vinculadas a la evolución de los precios internacionales, el contrato podría generar ingresos superiores a los 7.000 millones de dólares durante su vigencia.
Southern Energy está integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG.
El acuerdo comenzará a ejecutarse hacia fines de 2027, cuando entre en operaciones el buque de licuefacción “Hilli Episeyo”, la primera unidad flotante de procesamiento de gas que el consorcio instalará en el Golfo San Matías, en la provincia de Río Negro.
El volumen comprometido representa más del 80% de la capacidad de producción de ese buque, estimada en 2,45 millones de toneladas anuales, y más del 30% de la capacidad total prevista para las dos unidades flotantes que integrarán el proyecto.
Desde Southern Energy señalaron que el contrato permitirá monetizar los recursos de gas de Vaca Muerta y generar un flujo significativo de divisas para la economía argentina.
El presidente de la compañía, Rodolfo Freyre, destacó que el acuerdo confirma el posicionamiento del país como un nuevo proveedor global de GNL y contribuye a la diversificación del abastecimiento energético europeo.
Por su parte, el director comercial de SEFE, Frédéric Barnaud, subrayó la rapidez con la que avanzaron las negociaciones, que pasaron del memorando inicial de entendimiento a un contrato definitivo en poco más de tres meses.
El ejecutivo también remarcó que la compañía alemana se convertirá en el primer cliente internacional de largo plazo para el GNL argentino y en la primera empresa energética de su país en recibir cargamentos provenientes de Argentina.
El proyecto contempla una inversión estimada superior a los 15.000 millones de dólares a lo largo de los próximos 20 años, con el objetivo de consolidar al país como un actor relevante en el mercado global de gas licuado.
La iniciativa también prevé la construcción de un gasoducto de aproximadamente 480 kilómetros que permitirá transportar el gas desde la Cuenca Neuquina hasta el puerto de San Antonio Oeste, donde se realizará el proceso de licuefacción y exportación.
Con este contrato, Argentina avanza en uno de los proyectos energéticos más ambiciosos de su historia reciente, en un contexto internacional donde Europa busca diversificar su matriz de abastecimiento frente a un escenario geopolítico cada vez más complejo.
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