De acuerdo con los registros oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación, basados en las declaraciones juradas presentadas por las compañías petroleras, la producción neuquina llegó exactamente a 601.273 barriles diarios, consolidando a la provincia como el principal motor petrolero de la Argentina.
El salto productivo se explica casi en su totalidad por el impulso del shale oil de Vaca Muerta, que aportó más del 96% del volumen total registrado en el último mes del año. La formación no convencional volvió así a demostrar su peso estructural en el nuevo esquema energético nacional.
En términos mensuales, la producción creció un 1,85%, lo que implicó la incorporación de unos 11.000 barriles diarios adicionales. Sin embargo, el dato más relevante surge de la comparación interanual: la producción aumentó un 28,62% respecto de diciembre de 2024, cuando Neuquén registraba 467.467 barriles diarios.
En solo doce meses, la provincia sumó más de 130.000 barriles por día, un incremento que por sí solo supera toda la producción de Chubut, la segunda provincia petrolera del país, que en diciembre alcanzó los 120.431 barriles diarios.
Este crecimiento acelerado se produjo incluso antes de lo previsto por las propias autoridades provinciales. En septiembre del año pasado, el ministro de Energía neuquino, Gustavo Medele, había proyectado que la barrera de los 600.000 barriles diarios se alcanzaría recién hacia marzo de 2026.
El anticipo de casi un trimestre en el cumplimiento de esa meta refleja no solo la intensidad de las inversiones, que superaron los 10.000 millones de dólares en el último año, sino también la existencia de un mercado exportador firme que demanda el crudo producido en Vaca Muerta.
A diferencia de otros ciclos históricos, este crecimiento no estuvo impulsado por precios internacionales excepcionalmente altos, sino por una estrategia orientada a la exportación, ante un mercado interno que ya muestra signos de saturación.
Con los niveles actuales de producción, Neuquén podría abastecer por completo a todas las refinerías del país y aun así disponer de un importante excedente exportable. El consumo nacional de petróleo se ubica entre los 510.000 y 530.000 barriles diarios, por debajo del volumen que hoy generan los yacimientos neuquinos.
Este excedente explica por qué cada nuevo barril incorporado al sistema argentino tiene como destino principal el mercado externo, una tendencia que se profundizará en los próximos años con la expansión de la infraestructura de transporte.
En ese sentido, un punto clave será la puesta en marcha del proyecto Vaca Muerta Oil Sur, que permitirá exportar crudo desde la costa de Río Negro a partir de los primeros meses de 2027.
Desde YPF, principal impulsora del oleoducto, se indicó que el sistema comenzará con una capacidad de transporte de 180.000 barriles diarios y que hacia fines de 2027 podría operar a pleno, con un flujo de hasta 550.000 barriles por día.
De concretarse ese escenario, la producción total de Neuquén y de Vaca Muerta dará un nuevo salto de escala, con proyecciones que ubican a la provincia cerca del millón de barriles diarios antes de 2030, consolidando a la Argentina como un exportador energético de relevancia global.