Córdoba impulsa una revolución energética con blockchain y traza un plan maestro hacia el final de la década

Córdoba avanza en un cambio estructural del sistema energético provincial al combinar generación renovable, tecnología blockchain y un esquema de participación ciudadana que redefine la forma de producir, invertir y consumir electricidad.

La provincia ya aplica herramientas digitales para tokenizar energía renovable, lo que permite que ciudadanos comunes participen en proyectos solares y reciban beneficios directos en sus facturas eléctricas, integrándose activamente a la transición energética.

Este modelo transforma a la energía en un activo tangible y participativo. La electricidad deja de ser un servicio invisible para convertirse en parte del día a día productivo, tecnológico y social de la provincia.

El punto de partida de este proceso fue una decisión política sostenida que comenzó a tomar forma a partir de un marco normativo orientado a democratizar el acceso a la generación eléctrica y promover el uso de fuentes limpias.

Desde entonces, el trabajo conjunto entre el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos y decenas de organizaciones públicas y privadas permitió consolidar un ecosistema energético con fuerte impronta colaborativa.

El resultado es un entramado de generación distribuida que incluye parques solares, biodigestores y sistemas híbridos, habilitando a hogares, comercios e industrias a producir su propia energía e inyectar excedentes a la red.

Sin embargo, el desafío era ampliar ese modelo e incluir a quienes no cuentan con infraestructura propia o capacidad de inversión tradicional, abriendo el juego a un esquema verdaderamente colectivo.

En ese punto aparece la innovación tecnológica. Córdoba incorporó blockchain para convertir la energía renovable en unidades digitales de valor, permitiendo registrar, monetizar y certificar la generación limpia de manera transparente.

La tokenización de la energía posibilita que los excedentes se transformen en beneficios económicos y ambientales, al tiempo que se emiten certificados por reducción de emisiones y se promueven buenas prácticas climáticas.

El sistema se apoya en billeteras digitales y en loteos energéticos virtuales, eliminando barreras de acceso y permitiendo que cualquier ciudadano participe desde su celular en proyectos de generación comunitaria.

Lejos de ser una experiencia piloto, el esquema ya cuenta con casos concretos en funcionamiento, con instituciones y empresas que validaron su eficiencia y su capacidad de escalar en distintos territorios.

El desarrollo se complementa con inteligencia territorial, a partir del cruce de datos georreferenciados sobre recursos energéticos, redes eléctricas, biomasa, usos del suelo y demandas locales.

Con esta base, la provincia proyecta una expansión acelerada de la capacidad renovable, con el objetivo de transformar el sistema eléctrico, reducir emisiones, fortalecer la competitividad industrial y descentralizar inversiones.

Más allá de la tecnología, el eje del modelo es cultural: Córdoba busca que la ciudadanía deje de ser espectadora pasiva y se convierta en protagonista de un nuevo paradigma energético, más participativo, eficiente y sustentable.

Vaca Muerta, a un paso de las 100.000 fracturas: la década del despegue definitivo

La formación Vaca Muerta atraviesa uno de los momentos más dinámicos de su historia y se encamina a alcanzar un hito simbólico y operativo: las 100.000 etapas de fractura hidráulica acumuladas desde el inicio de su desarrollo masivo. El cierre de 2025 confirmó que la cuenca neuquina ingresó en una fase de madurez industrial, con ritmos sostenidos y una escala comparable a los principales plays shale del mundo.