La apertura impulsada por la Secretaría de Energía para habilitar la comercialización de electricidad entre privados comenzó a transformar el mercado de las energías renovables en Argentina. El nuevo esquema permite que empresas generadoras vendan energía de forma directa a grandes usuarios, ampliando las posibilidades de inversión y facilitando el acceso a electricidad limpia para compañías que no pueden desarrollar proyectos propios.
La especialista Mónica Canteros explicó que este modelo permite que empresas como Genneia desarrollen parques solares o eólicos y comercialicen "paquetes de energía" a diferentes clientes, incluso cuando estos no cuentan con espacio físico, capacidad de inversión o condiciones técnicas para instalar paneles solares en sus propias instalaciones.
Según indicó, este mecanismo abre una nueva etapa para el sector porque facilita que más empresas incorporen energía renovable mediante contratos de suministro, sin necesidad de convertirse en generadoras. Además, consideró que esta modalidad cobrará mayor importancia a medida que crezcan las exigencias ambientales y se consoliden las denominadas finanzas verdes.
Canteros remarcó que la transformación de la matriz energética no depende únicamente de construir nuevos parques de generación, sino también de desarrollar instrumentos regulatorios y comerciales que permitan contratar, financiar y utilizar esa energía de manera más eficiente.
El almacenamiento gana protagonismo
Otro de los ejes que comienza a consolidarse es el desarrollo de sistemas BESS (Battery Energy Storage Systems), basados en baterías de gran capacidad para almacenar electricidad.
La especialista señaló que estas inversiones permitirán responder a picos de demanda, cubrir interrupciones del suministro y estabilizar las redes eléctricas, convirtiéndose en una herramienta estratégica para la gestión del sistema.
"Vamos a tener inversión también en almacenamiento", anticipó, al destacar que estos proyectos permitirán integrar de forma más eficiente la generación renovable y evitar problemas derivados de una expansión acelerada de la oferta sin suficiente infraestructura de transporte.
Canteros advirtió que la experiencia internacional demuestra que incorporar generación renovable sin ampliar simultáneamente la capacidad de transmisión puede limitar el aprovechamiento de esa energía, por lo que consideró fundamental avanzar con planificación y previsión.
Un modelo que comienza a consolidarse
Entre Ríos aparece como uno de los ejemplos más representativos de esta transformación. En menos de tres años, la provincia pasó de contar con apenas tres usuarios generadores a registrar 542, reflejando el crecimiento de la generación distribuida entre industrias, comercios y usuarios residenciales.
Para la especialista, ese avance resulta aún más significativo porque se produjo sin un esquema amplio de financiamiento y con incentivos que todavía esperan reglamentación.
De cara a los próximos años, sostuvo que el crecimiento del sector dependerá de combinar generación distribuida, nuevas inversiones en energías renovables, sistemas de almacenamiento, redes eléctricas más robustas, financiamiento e instrumentos regulatorios que acompañen la expansión.
En ese contexto, consideró que el interés tanto de empresas como de usuarios particulares continúa creciendo y que el desafío será convertir esa demanda en inversiones concretas, evitando que la capacidad de generación avance más rápido que la infraestructura necesaria para aprovecharla. "Tengo la sospecha de que vamos bien. Imaginate si tuviéramos puntos a favor", concluyó Canteros.