La minería argentina necesitará 65.000 trabajadores hacia 2033 y advierten por la falta de perfiles capacitados

La expansión del cobre y el litio demandará unos 65.000 empleos directos e indirectos hacia 2033. Más del 80% de los puestos operativos previstos requerirá calificación media o alta.

El crecimiento proyectado para la minería argentina, principalmente a partir de los nuevos desarrollos de cobre y litio, abre un fuerte desafío laboral: contar con suficientes trabajadores capacitados para acompañar la construcción y posterior operación de los proyectos.

Las estimaciones indican que hacia 2033 serán necesarios alrededor de 11.000 trabajadores directos de mandos medios y altos y otros 54.000 empleos indirectos, lo que representa una demanda cercana a los 65.000 puestos vinculados con la expansión de la actividad.

El impacto laboral no estará concentrado exclusivamente dentro de los yacimientos. La cadena de valor requerirá personal para logística, transporte, comercio, servicios y empresas proveedoras, ampliando las oportunidades hacia diferentes regiones del país.

Actualmente, la minería cuenta con 40.141 puestos de trabajo formales directos, de acuerdo con los datos correspondientes a marzo de 2026. La cifra representó un incremento interanual del 1,2%, equivalente a 491 nuevos empleos.

La minería metalífera concentró 13.026 trabajadores y registró un crecimiento interanual del 6,6%. El litio, por su parte, alcanzó 5.382 empleos, con una expansión del 6,5% y 327 nuevos puestos durante un año.

Más del 80% de los puestos requerirá capacitación

Uno de los principales desafíos será cubrir perfiles técnicos y profesionales. Las proyecciones indican que más del 80% de los empleos directos previstos para la etapa de operación minera requerirá una calificación media o alta.

Entre los perfiles demandados aparecen técnicos metalúrgicos y mineros, soldadores, operadores de instalaciones y maquinaria, profesionales especializados y trabajadores destinados a funciones corporativas.

La necesidad de personal también cambia según el momento de cada emprendimiento. Mientras la exploración y prefactibilidad necesitan equipos reducidos y especializados, durante la construcción se produce una fuerte demanda de trabajadores operativos e ingenieros.

Una vez iniciada la producción, aumenta la necesidad de técnicos y profesionales capaces de sostener operaciones cada vez más complejas. A esto se suma que diferentes compañías compiten por una cantidad limitada de trabajadores especializados.

“La gran oportunidad va a estar en la cadena de valor en cuanto a generación de empleo”, señaló Mariana Lef, representante de la Corporación Financiera Internacional (IFC).

Más de 90 alternativas para formar trabajadores

Ante este escenario, IFC y la Universidad Siglo 21 desarrollaron una propuesta para anticipar las necesidades laborales de la industria. El trabajo permitió identificar 64 perfiles críticos y elaborar más de 90 alternativas de formación.

La propuesta no está compuesta exclusivamente por carreras universitarias. Incluye cursos cortos, diplomaturas, especializaciones, tecnicaturas, carreras de grado y posgrado que pueden combinarse progresivamente.

“No tenemos que esperar cinco años para que una persona se pueda insertar”, planteó el rector de la Universidad Siglo 21, Leonardo Medrano.

El esquema busca que una persona pueda comenzar con una capacitación breve, acceder más rápidamente a una oportunidad laboral y posteriormente continuar incorporando conocimientos y certificaciones.

Se establecieron además tres rutas de aprendizaje. Una está orientada a jóvenes que finalizan la escuela secundaria; otra apunta a trabajadores provenientes de otras industrias que necesitan reconvertirse; y la tercera está destinada a egresados de escuelas técnicas o personas con experiencia que necesitan especializarse.

El desafío también alcanza a los proveedores

La capacitación no estará limitada a quienes ingresen directamente a una compañía minera. Otro objetivo es profesionalizar a las empresas proveedoras para que puedan cumplir con los estándares requeridos por los grandes proyectos.

La expansión minera demandará servicios de transporte, infraestructura, alojamiento, alimentación, mantenimiento y logística, entre muchas otras actividades.

“No alcanza solamente con formar talento para lo que es la operación minera”, sostuvo Medrano, quien remarcó la importancia de preparar a proveedores y comunidades para que puedan incorporarse efectivamente a las cadenas de contratación.

El desafío será conseguir que la contratación local no dependa únicamente de la cercanía de las empresas con los proyectos, sino también de su capacidad para prestar servicios bajo las condiciones técnicas y operativas exigidas por la industria.

Inversiones globales por US$ 1,7 billones

La necesidad de nuevos trabajadores se desarrolla en medio de una creciente competencia internacional por minerales críticos. Las estimaciones contemplan que la demanda mundial de cobre, litio, cobalto y níquel podría duplicarse hacia 2040.

Para acompañar ese crecimiento serían necesarias inversiones mineras superiores a US$ 500.000 millones hasta 2040. Si se incorporan el procesamiento y la infraestructura, las necesidades globales de capital podrían alcanzar los US$ 1,7 billones hacia 2050.

En este escenario, la disponibilidad de capital humano aparece como una condición necesaria para transformar las inversiones proyectadas en producción efectiva y lograr que una mayor parte de los beneficios económicos permanezca en las regiones productoras.

Como siguiente paso se proyecta impulsar un Consejo de Talento para la minería argentina, con participación de universidades públicas y privadas, compañías y otros actores vinculados con la actividad.

El objetivo será coordinar las necesidades laborales de las empresas, identificar los perfiles prioritarios y orientar la capacitación en las provincias para evitar que la falta de trabajadores especializados se convierta en un cuello de botella para la expansión de la minería argentina.

Con información de Ámbito