Motorola y la seguridad laboral: tecnología clave para el futuro de la minería en Latinoamérica

La minería continúa consolidándose como uno de los pilares económicos más importantes de la región, pero también enfrenta enormes desafíos relacionados con la seguridad laboral. Así lo expresó Alberto Iglesias Paiz, director de Canales para el Territorio Sur de Latinoamérica y Chile en Motorola Solutions, en una reciente entrevista en la que destacó la importancia de la tecnología como herramienta fundamental para reducir los accidentes en la industria.

Los accidentes laborales, en muchos casos con consecuencias fatales, se han convertido en un obstáculo que puede comprometer la continuidad operativa de las empresas mineras. Iglesias Paiz subrayó que “la seguridad dejó de ser simplemente un cumplimiento normativo para transformarse en una necesidad estratégica que protege no solo al trabajador, sino también a toda la operación”.

Durante febrero de 2025, las exportaciones mineras alcanzaron los 337 millones de dólares y generaron alrededor de 39.288 puestos de trabajo. Sin embargo, la actividad se desarrolla en condiciones riesgosas. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, durante 2024 se registraron más de 1.000 accidentes en minas y canteras, siendo una de las industrias con los índices de siniestralidad más altos del país.

Frente a este panorama, Iglesias Paiz explicó que Motorola Solutions ha desarrollado un ecosistema de seguridad que combina tecnologías como cámaras corporales, sensores de emergencia, sistemas biométricos de acceso, radios con comunicación clara, drones y robots para tareas de riesgo. “Estas herramientas permiten anticiparse a los incidentes, detectarlos a tiempo y actuar con rapidez, reduciendo el impacto sobre los trabajadores y la operación”, afirmó.

Uno de los avances más significativos ha sido la integración de estas soluciones en sistemas interconectados. Así, la información captada por un sensor puede activar una alerta en una radio portátil o enviar datos en tiempo real a los centros de control, permitiendo respuestas más rápidas y coordinadas.

La inversión en tecnología de seguridad también está redefiniendo la manera en que las empresas visualizan el gasto en protección laboral. “La seguridad no es un gasto, es una inversión que protege la productividad y garantiza la sostenibilidad de las operaciones”, explicó Iglesias Paiz, quien además remarcó que los beneficios se extienden al bienestar general del personal.

Además de evitar accidentes, el uso de herramientas tecnológicas promueve una cultura de seguridad entre los trabajadores. La posibilidad de contar con asistencia remota mediante cámaras corporales o de reducir la exposición al peligro utilizando drones en zonas inestables genera mayor confianza y compromiso en los equipos.

No obstante, el especialista reconoció que aún persisten desafíos para la adopción masiva de estas tecnologías. La brecha digital, la informalidad laboral y la resistencia al cambio siguen siendo obstáculos. “Hay que trabajar fuertemente en la concientización, especialmente en las pequeñas y medianas empresas del sector”, indicó.

A pesar de estos retos, Iglesias Paiz sostuvo que el cambio cultural ya está en marcha. Las compañías que incorporan soluciones tecnológicas no solo mejoran sus indicadores de seguridad, sino que también logran reducir el ausentismo y aumentar la eficiencia productiva.

“Hoy, la continuidad del negocio está directamente ligada a la seguridad de sus trabajadores. Si no se protege al capital humano, no hay futuro posible para la operación”, enfatizó el director regional.

Motorola Solutions, con presencia en múltiples sectores críticos, apuesta por un enfoque integral de la seguridad que contempla tanto a las personas como a los procesos. Iglesias Paiz aseguró que “la tecnología aplicada a la prevención y respuesta en tiempo real ya no es una opción, es una necesidad urgente para el presente y el futuro de la minería”.

Finalmente, destacó que este compromiso con la seguridad debe ser asumido como una política sostenida, más allá del cumplimiento regulatorio. “Invertir en entornos seguros es invertir en el desarrollo de toda una industria, en la confianza de sus trabajadores y en la estabilidad económica de una región”.
 

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