Río Negro sumó un nuevo avance en el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) con la instalación del techo geodésico del tanque TK AG 007 en la Estación Cabecera del oleoducto en Allen, una obra estratégica que forma parte del sistema logístico destinado a evacuar petróleo desde Vaca Muerta hacia la costa atlántica.
La intervención consistió en el montaje de un domo geodésico de aluminio, una solución de ingeniería diseñada para optimizar el almacenamiento de crudo, reducir emisiones y mejorar la seguridad operativa. El sistema fue desarrollado bajo norma API 650 por la empresa Tecnagent, instalado por AESA y supervisado por YPF, lo que refleja el nivel técnico y la coordinación entre actores clave del sector energético.
La maniobra implicó un despliegue de alta complejidad: se utilizó una grúa de 600 toneladas, se trabajó con 32 puntos de soporte y participaron más de 75 especialistas en una operación que demandó precisión milimétrica. Este tipo de intervenciones no solo consolidan el avance físico del proyecto, sino que también evidencian el salto tecnológico que acompaña el desarrollo de la infraestructura energética en la región.
El avance en Allen se inscribe dentro de una secuencia de hitos que muestran el ritmo sostenido del VMOS. En paralelo, se registraron progresos en Punta Colorada —punto clave de salida al Atlántico— y en el cruce del oleoducto por debajo del río Negro, obras que forman parte de un sistema integral que permitirá transformar la logística del petróleo argentino.
El gobernador Alberto Weretilneck destacó que el VMOS no es una obra aislada, sino parte de una estrategia provincial para posicionar a Río Negro como un actor central en el esquema energético nacional. En ese sentido, subrayó que cada avance implica generación de empleo, movimiento económico y oportunidades para proveedores locales, consolidando una nueva etapa productiva.
El proyecto fue definido por la provincia como una infraestructura estratégica por su impacto en múltiples dimensiones: mejora la capacidad de transporte de crudo, fortalece la competitividad exportadora, dinamiza economías regionales y articula inversiones a lo largo de toda la cadena de valor hidrocarburífera.
Además, el desarrollo del VMOS se vincula directamente con el crecimiento de Vaca Muerta, que requiere cada vez más infraestructura para sostener su expansión. En ese contexto, la conexión entre la cuenca neuquina y el Atlántico aparece como un factor clave para escalar la producción y convertir ese volumen en exportaciones.
Otro aspecto central del proyecto es su ejecución bajo estándares técnicos y ambientales específicos. Las obras avanzan con controles permanentes orientados a garantizar seguridad operativa, previsibilidad en los procesos y cuidado del entorno, en línea con las exigencias de una industria cada vez más regulada y observada.
En términos estratégicos, el VMOS posiciona a Río Negro como puerta de salida de la energía argentina al mundo, integrando territorio, infraestructura y producción en un mismo esquema de desarrollo. Con avances concretos en distintos frentes, el proyecto se consolida como uno de los pilares para transformar el potencial energético del país en crecimiento económico sostenido y generación de divisas en los próximos años.