El sector energético creció 1,2% en el primer trimestre impulsado por Vaca Muerta, según el INDEC

El Indicador Sintético de Energía registró un crecimiento interanual del 1,2% en el primer trimestre de 2026. El avance estuvo impulsado por los derivados del petróleo, aunque hay caídas en el consumo industrial de gas.

El sector energético argentino inició 2026 con un crecimiento moderado, impulsado principalmente por la actividad petrolera vinculada a Vaca Muerta. Así lo reflejó el último informe de Indicadores del Sector Energético (ISE) publicado por el INDEC, que registró un incremento interanual del 1,2% durante el primer trimestre del año y una mejora del 1,4% respecto del trimestre anterior en la serie desestacionalizada.

El informe confirma el protagonismo que viene adquiriendo la energía dentro de la economía argentina, en un contexto donde la producción hidrocarburífera continúa alcanzando niveles récord. En ese sentido, el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó recientemente que en mayo la producción nacional de petróleo alcanzó los 903.700 barriles diarios, con un crecimiento interanual del 19,6%, de los cuales el 69% provinieron de Vaca Muerta.

El principal motor del crecimiento del indicador fue la producción de derivados del petróleo, que aumentó un 9,8% respecto del mismo período de 2025. Según el INDEC, el mayor aporte provino del incremento en la producción de gasoil destinado a centrales eléctricas.

Sin embargo, el desempeño del sector mostró diferencias entre sus distintos segmentos. La generación neta de energía eléctrica del Sistema Interconectado Nacional cayó un 1,6% interanual, principalmente por una menor producción de origen hidráulico y térmico.

También retrocedió el gas distribuido —excluyendo el destinado a centrales eléctricas— con una disminución del 9,6% frente al primer trimestre del año pasado. La baja respondió principalmente a una menor demanda de los usuarios industriales.

El informe también mostró un crecimiento de la energía autogenerada por la minería y la industria manufacturera. En conjunto, el indicador aumentó un 6,5%, impulsado por un incremento del 36,1% en la energía despachada al Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), aunque el autoconsumo registró una caída del 2%.

Al desagregar los datos, la minería exhibió un crecimiento del 10,5% en su autogeneración, con un aumento del 42,8% en la energía enviada al MEM. En la industria manufacturera, el incremento fue del 2,6%, mientras que la cogeneración apenas avanzó un 0,5%, reflejando un comportamiento mucho más moderado.

Los biocombustibles también mostraron un desempeño positivo durante el período. La producción de biodiésel creció un 12,5% y los despachos al mercado interno aumentaron un 12,2%. En tanto, la producción de bioetanol registró una suba del 4,3%, impulsada tanto por el elaborado a partir de caña de azúcar como por el producido con maíz.

No obstante, el crecimiento del sector convive con el debate legislativo sobre el futuro régimen de corte obligatorio de biocombustibles, una discusión que enfrenta posiciones entre petroleras, grandes empresas aceiteras, productores pymes y provincias bioenergéticas respecto de las condiciones del mercado interno.

En cuanto a las perspectivas para el segundo trimestre, el relevamiento del INDEC refleja un escenario de cautela entre las empresas. La mayoría espera estabilidad en la demanda de petróleo, gas y electricidad, mientras que las expectativas exportadoras continúan concentradas principalmente en el petróleo, con escasas previsiones de ventas externas para el gas y la energía eléctrica.

El informe vuelve a mostrar un comportamiento de la economía energética a dos velocidades: mientras el desarrollo de Vaca Muerta continúa impulsando la producción de petróleo y las inversiones asociadas al sector extractivo, otros segmentos, como la generación eléctrica y el consumo industrial de gas, todavía exhiben señales de menor dinamismo.