La transformación digital de la industria del petróleo y gas está redefiniendo el rol de la conectividad. En un sector donde gran parte de las operaciones se desarrollan en yacimientos alejados, áreas sin infraestructura terrestre o plataformas offshore, la conectividad satelital y el acceso a internet se convierten en herramientas fundamentales para mantener las operaciones en funcionamiento.
En este contexto, Movistar Empresas avanza con la expansión de Movistar Link, su servicio de conectividad satelital de órbita baja, que permite a las compañías operar con alta velocidad y baja latencia en entornos donde las redes tradicionales no llegan.
Florencia Rodriguez, gerente de Marketing GTM de Movistar Argentina, analizó los desafíos que implica la conexión en entornos críticos, detallando cómo la compañía acompaña la transformación digital del sector energético y explicando por qué la conectividad de órbita baja es hoy el diferencial competitivo para alcanzar la eficiencia operativa en 2026.
Para empezar, ¿qué está cambiando en la industria de oil & gas que hace que la conectividad sea hoy un factor estratégico?
El sector de oil & gas opera en ubicaciones donde muchas veces no existe infraestructura de telecomunicaciones, como yacimientos alejados, zonas desérticas o plataformas offshore. En ese contexto, la conectividad satelital se convierte en una herramienta fundamental para mantener las operaciones en funcionamiento.
Hoy no solo se trata de tener acceso a internet, sino de poder transmitir datos, monitorear equipos en tiempo real, operar de forma remota y mantener la comunicación con el personal. Soluciones de órbita baja como Movistar Link permiten una conexión más rápida y estable, lo que habilita nuevas formas de trabajo y mejora la eficiencia en toda la cadena productiva.
En ese marco, ¿en qué operaciones concretas se está aplicando hoy este tipo de conectividad?
Las empresas utilizan conectividad satelital para supervisar operaciones de perforación, controlar ductos y estaciones remotas, y transmitir información crítica desde campo hacia los centros de operación. También permite instalar cámaras de seguridad, monitorear variables ambientales y reducir la necesidad de traslados del personal.
Además, está creciendo el uso de sensores y dispositivos IoT que permiten anticipar fallas y realizar mantenimiento predictivo. Esto mejora la toma de decisiones y ayuda a reducir costos operativos. Otro punto relevante es el bienestar del personal, ya que la conectividad facilita la comunicación en entornos aislados.
Más allá de los casos de uso, ¿qué impacto tiene esto en la eficiencia y en la gestión operativa diaria?
Uno de los principales beneficios es la digitalización de los procesos. La información se registra y se comparte en tiempo real, lo que reduce errores y acelera la toma de decisiones.
Además, se optimiza el uso del tiempo del personal, ya que muchas tareas que antes requerían traslados o intervenciones presenciales ahora pueden gestionarse de manera remota. Esto mejora la productividad y permite que los equipos se enfoquen en actividades de mayor valor.
En una industria con altos estándares de riesgo, ¿qué aporte hace la conectividad en términos de seguridad?
En una industria que trabaja con altas presiones, materiales inflamables y equipos de gran escala, contar con información en tiempo real es clave para prevenir incidentes. El monitoreo continuo permite detectar desvíos o anomalías de forma temprana y actuar antes de que el problema escale.
También mejora la gestión de emergencias y el seguimiento del personal en campo. La posibilidad de operar válvulas o sistemas de manera remota reduce la exposición a situaciones de riesgo y contribuye al objetivo de minimizar incidentes.
Con este nivel de adopción, ¿cómo está evolucionando la demanda de conectividad satelital en el sector energético?
Esperamos que 2026 sea un año de consolidación y expansión. La digitalización de las operaciones, la necesidad de monitoreo permanente y la incorporación de nuevas tecnologías están impulsando la demanda de conectividad confiable en zonas remotas. En el caso del sector de oil & gas, estimamos un crecimiento acompañado por mejoras en velocidad, capacidad y cobertura.
¿Qué relevancia tiene hoy la industria de petróleo y gas dentro del negocio de Movistar Link?
Actualmente, alrededor del 30% de las antenas instaladas corresponde al sector de petróleo y gas, lo que refleja el nivel de adopción y la relevancia de esta industria dentro del segmento corporativo.
En muchos proyectos se combinan distintas tecnologías. ¿Cómo se complementa la conectividad satelital con redes 4G o 5G?
Las soluciones satelitales funcionan como un complemento de las redes terrestres. Permiten extender la cobertura a zonas donde no es viable desplegar infraestructura móvil o de fibra, y también actúan como respaldo para garantizar la continuidad del servicio ante fallas o contingencias.
En muchos proyectos, la combinación de redes 4G/5G y conectividad satelital permite construir una arquitectura de comunicaciones más robusta y flexible.
Para cerrar, ¿cuáles son los objetivos de Movistar Link en el mediano plazo?
La estrategia es consolidar el servicio como una solución clave para la conectividad empresarial en Argentina, especialmente en sectores que operan en entornos complejos o con cobertura limitada.
Buscamos diferenciarnos a través del soporte técnico especializado y la gestión integral del servicio, acompañando a las empresas en sus procesos de transformación digital. Para 2026, proyectamos un crecimiento del 40% del parque instalado total, en línea con nuestra apuesta por fortalecer el negocio de conectividad satelital y acompañar el proceso de transformación digital del sector productivo.