El anuncio fue realizado por la propia compañía, que confirmó el comienzo formal del programa de exploración profunda con el objetivo de identificar y caracterizar formaciones geológicas con potencial de cobre, además de otros minerales asociados.
El proyecto El Perdido forma parte de la primera etapa del Malargüe Distrito Minero Occidental, una iniciativa impulsada por el Gobierno provincial para reactivar la exploración minera bajo estándares ambientales actualizados y con participación del control estatal.
“Ha comenzado el primer programa de perforación en El Perdido”, afirmó el director ejecutivo de Kobrea, James Hedalen, quien destacó que se trata de un hito clave tanto para la empresa como para el distrito minero emergente que se desarrolla en Malargüe.
La compañía informó que esta primera fase de trabajos se apoya en una base técnica sólida, construida a partir de mapeos geológicos y de alteración, estudios de densidad de vetas, muestreos de roca y la integración de datos geofísicos históricos y propios.
La zona donde se emplaza El Perdido ya había sido objeto de exploraciones preliminares por parte de la empresa Vale entre 2010 y 2013, lo que permitió identificar anomalías mineralizadas que hoy vuelven a ser investigadas con tecnología más avanzada.
Según detalló Kobrea, los primeros tres barrenos de esta etapa inicial apuntan a probar el núcleo interpretado del sistema mineralizado que se encuentra bajo una capa lixiviada superficial, dentro de un pórfido de diorita de cuarzo temprano y una brecha hidrotermal claramente identificada en superficie.
La empresa explicó que esa capa lixiviada presenta mineralización anómala de cobre, oro y molibdeno, un indicio que refuerza el interés geológico del área y justifica el avance hacia perforaciones profundas.
Cada uno de los primeros tres pozos tendrá una profundidad aproximada de 500 metros, aunque la maquinaria utilizada en esta campaña permite alcanzar profundidades superiores a los 1.000 metros, lo que habilita una exploración más exhaustiva del sistema mineral.
Desde la compañía señalaron que se espera que el segundo y el tercer pozo intercepten las mismas unidades geológicas que el primero, con grados similares de alteración hidrotermal y presencia de mineralización, lo que permitiría validar el modelo geológico propuesto.
Las perforaciones con diamantina permiten extraer testigos continuos de roca, una técnica clave en exploración minera que ofrece una “radiografía” precisa del subsuelo y posibilita analizar la distribución, continuidad y características de los minerales presentes.
Con la información que surja de estos primeros barrenos, Kobrea podrá definir la siguiente etapa del programa exploratorio, orientada a la búsqueda de vetas de cuarzo con mineralización asociada de cobre, oro y molibdeno.
La empresa cuenta actualmente con siete proyectos mineros en el departamento de Malargüe, que en conjunto abarcan más de 73.000 hectáreas, lo que posiciona a Kobrea como uno de los actores relevantes en la nueva etapa de exploración minera mendocina.
El inicio de estas perforaciones representa uno de los avances más concretos del Malargüe Distrito Minero Occidental desde su puesta en marcha y se inscribe en el objetivo provincial de generar información geológica de calidad que permita evaluar el potencial económico de los proyectos.
En un contexto de creciente demanda global de cobre vinculada a la transición energética, el desarrollo de proyectos exploratorios como El Perdido vuelve a poner al sur de Mendoza en el radar de la minería metálica, con expectativas centradas en la generación de conocimiento, inversión y empleo a mediano y largo plazo.