La minería argentina atraviesa uno de sus períodos de mayor expansión, con niveles récord tanto en exportaciones como en inversión extranjera. Durante el primer semestre de 2026, las ventas externas alcanzaron US$ 4.742 millones, mientras nuevos proyectos de litio y cobre comenzaron a modificar las perspectivas de largo plazo del sector.
Las exportaciones crecieron casi 75% frente a los US$ 2.712 millones registrados durante el mismo período de 2025. La diferencia resulta todavía mayor respecto de 2024, cuando habían alcanzado US$ 1.852 millones: en apenas dos años, el incremento fue del 156%.
El resultado también superó ampliamente el anterior máximo registrado en 2011, cuando las exportaciones mineras del primer semestre rondaron los US$ 2.260 millones. El volumen de divisas generado durante los primeros seis meses de 2026 fue más del doble de aquel registro.
El oro continúa encabezando la canasta exportadora minera argentina y explicó aproximadamente el 61% de las ventas externas del sector. En este segmento, los altos precios internacionales tuvieron una incidencia importante sobre el crecimiento de los valores exportados.
El cambio estructural más significativo aparece, sin embargo, en el litio. Durante el primer semestre de 2026 se consolidó como el segundo mineral más importante de las exportaciones argentinas, posición que mantiene por encima de la plata desde 2023.
El litio ya representa cerca de una cuarta parte de las exportaciones mineras, frente a una participación inferior al 5% hace una década. En este caso, el crecimiento está acompañado por una expansión concreta de la producción derivada de nuevos proyectos y ampliaciones de operaciones existentes.
Las cantidades exportadas por el complejo litio aumentaron más de 68% interanual, reflejando el ingreso en producción de emprendimientos que fueron desarrollados durante los últimos años.
El otro indicador que alcanzó niveles históricos fue la Inversión Extranjera Directa (IED). El stock acumulado de capital extranjero colocado en la minería llegó a US$ 24.849 millones en marzo de 2026, frente a US$ 22.049 millones tres meses antes.
El crecimiento adquiere mayor dimensión al compararlo con marzo de 2024, cuando el stock alcanzaba los US$ 12.402 millones. De esta manera, la inversión extranjera acumulada en el sector prácticamente se duplicó en apenas dos años.
Durante el primer trimestre de 2026 también ingresaron US$ 2.799 millones netos de nueva Inversión Extranjera Directa, el mayor flujo trimestral registrado en la serie analizada. El monto superó en 36% el anterior máximo, correspondiente al segundo trimestre de 2024.
Una parte importante de estos recursos está destinada a inversiones de largo plazo propias de la actividad minera, como construcción y ampliación de minas, plantas industriales, infraestructura, campamentos y adquisición de maquinaria.
Mientras el litio explica buena parte de la expansión actual, el cobre aparece como uno de los principales protagonistas de la próxima etapa. Argentina cuenta con diferentes proyectos cupríferos en desarrollo que requieren inversiones de gran escala antes de alcanzar la producción comercial.
La diferencia temporal resulta central para analizar el sector: las exportaciones récord actuales reflejan inversiones ejecutadas años atrás, mientras que el fuerte ingreso de capital registrado durante 2026 podría traducirse en nuevas minas y mayor producción durante los próximos años.
El crecimiento también aumentó el peso de la actividad dentro del comercio exterior argentino. Durante los primeros seis meses de 2026, la minería explicó cerca del 10% de las exportaciones totales del país, alcanzando su mayor participación histórica.
Con el oro todavía como principal generador de divisas, un litio en plena expansión y grandes proyectos de cobre en distintas etapas de desarrollo, la minería argentina comienza a transitar una nueva escala. El desafío será transformar el récord actual de inversiones en nuevas operaciones, empleo, proveedores y mayores exportaciones durante los próximos años.