Corrientes impulsa su “Vaca Muerta forestal” con una planta de celulosa basada en energía 100% renovable

El proyecto de US$ 2.000 millones en Ituzaingó tendrá autosuficiencia energética a partir de biomasa, cero emisiones netas de carbono y capacidad de aportar excedentes al sistema eléctrico.

Corrientes avanza con una inversión histórica para el desarrollo de una planta de celulosa en Ituzaingó, pero el eje diferencial del proyecto no solo está en su escala industrial, sino en su modelo energético sustentable.

La iniciativa, liderada por la empresa Arpulp, contempla un esquema de operación basado íntegramente en energía renovable, lo que posiciona al emprendimiento entre los más avanzados del mundo en términos ambientales.

El complejo será energéticamente autosuficiente, ya que generará su propia electricidad a partir de biomasa y subproductos del proceso industrial, como el licor negro derivado del tratamiento de la madera.

Este sistema no solo permitirá abastecer el total de la demanda interna de la planta, sino que además generará un excedente estimado en 88 megavatios (MW), que podrá ser inyectado al sistema eléctrico nacional.

Uno de los puntos centrales del proyecto es su objetivo de alcanzar emisiones netas cero de dióxido de carbono. El CO₂ liberado durante el proceso productivo será equivalente al que los árboles capturan durante su crecimiento, cerrando el ciclo de carbono.

A diferencia de otros desarrollos industriales, la planta no utilizará combustibles fósiles en ninguna etapa del proceso, consolidando un modelo alineado con los estándares globales de transición energética.

En materia ambiental, también se prevé un uso altamente eficiente del agua, con un consumo mínimo en relación al caudal del río Paraná y un sistema de tratamiento integral antes de su reintegro.

Además, contará con tecnología de captura y control de emisiones bajo estándares europeos BAT (Mejores Técnicas Disponibles), lo que garantiza un funcionamiento con bajo impacto ambiental.

Este enfoque energético refuerza el posicionamiento del proyecto no solo como un hito industrial para la foresto-industria argentina, sino también como un caso de referencia en sustentabilidad aplicada a procesos productivos de gran escala.

La combinación de producción industrial y generación de energía limpia abre la posibilidad de que el complejo no solo exporte celulosa, sino también valor energético, integrándose a una matriz más diversificada y sostenible.

De concretarse en los plazos previstos, hacia fines de la década Corrientes podría contar con uno de los desarrollos industriales más importantes del país, basado en un modelo que combina recursos naturales, tecnología y energía renovable.