El Gobierno de Neuquén envió en marzo de 2026 un paquete de leyes a la Legislatura para reformular por completo la actividad minera provincial.
La sombra de Vaca Muerta es extensa, pero el subsuelo neuquino guarda más que gas y petróleo. Actualmente, la minería es considerada una actividad "complementaria": en diciembre de 2025, mientras los hidrocarburos inyectaron más de $209.000 millones, la minería ni siquiera figuró con un desglose propio en las cuentas públicas.
Para revertir este escenario, el proyecto de Ley 18165 propone un Código de Procedimiento Minero que deroga las leyes 260/1961 y 902/1975. Uno de los objetivos es pasar del papel al sistema GDE (Gestión Documental Electrónica), garantizando que cada expediente sea rastreable, transparente y ágil para los inversores.
Complementando la reforma, el proyecto de Ley 18167 redefine el canon minero mediante un nuevo Régimen de Regalías y Tasas de Fiscalización y crea el FODEMSA (Fondo de Desarrollo Minero Sustentable), un fondo destinado a infraestructura y control ambiental. El esquema premia el valor agregado: quienes procesen el mineral en Neuquén pagarán un 2% de regalías, frente al 3% de la exportación en bruto.
Así, la Provincia busca capturar mayor renta y garantizar una fiscalización profesional financiada por la propia actividad.
La reforma no sólo es administrativa, sino también ambiental y fiscal. El nuevo marco eleva a rango legal la protección del entorno, exigiendo Declaraciones de Impacto Ambiental antes de mover la primera piedra. Además, introduce un incentivo clave: quien procese el mineral dentro de Neuquén pagará un 2% de regalías, frente al 3% de quien lo exporte sin valor agregado.
Más allá de los minerales preciosos, el motor actual de la provincia reside en los minerales industriales y materiales de construcción. Los áridos (arena, canto rodado y grava) lideran el volumen de extracción, impulsados por la obra pública y la demanda constante de las locaciones petroleras. Junto a ellos, la caliza se erige como un insumo crítico para la fabricación de cemento y procesos industriales, representando una porción sustancial de la producción física en los departamentos de Zapala y Pehuenches.
Por otro lado, la bentonita y el yeso completan el podio de los recursos con mayor valor estratégico. La bentonita es indispensable para los lodos de perforación en Vaca Muerta, lo que genera una sinergia directa entre la minería de superficie y la extracción de hidrocarburos. Con el nuevo marco legal, se busca que estas materias primas no solo se extraigan, sino que sumen procesos de molienda y tratamiento en origen, multiplicando el empleo local y la base impositiva provincial.
En las canteras de Zapala y Picunches, donde hoy se extraen mayormente áridos y caliza para la construcción y los pozos de fractura, el cambio se sentirá en el control. Con la creación del FODEMSA, el Estado asegura fondos específicos para fiscalizar y financiar infraestructura socioambiental, cerrando el círculo de una "Minería 2.0" que busca su propio lugar en el mapa productivo.
Por Rolando Huilinao
Investigador de mercado y consultor en comunicación digital
“Transformando datos en estrategias de comunicación”