La minería argentina atraviesa uno de los períodos de mayor crecimiento de los últimos años. Impulsada por el desarrollo de nuevos proyectos de litio, el regreso del cobre a gran escala y el sostenimiento de la producción de oro y plata, la actividad alcanzó exportaciones récord por USD 6.000 millones durante 2025, consolidándose como uno de los principales generadores de divisas del país.
Un informe elaborado por Aggreko destaca que el sector también registró niveles históricos de exploración entre 2024 y 2025 y que los minerales ya representan entre el 7% y el 10% del total de las exportaciones argentinas, reflejando el creciente protagonismo de la minería en la economía nacional.
Sin embargo, el estudio advierte que el ritmo de expansión enfrenta un desafío estructural: la infraestructura energética. La mayoría de los proyectos de litio y cobre se desarrolla en zonas cordilleranas alejadas de los principales sistemas eléctricos, lo que obliga a construir nuevas líneas de transmisión o implementar soluciones propias de generación para garantizar un suministro confiable.
Según el informe, el interés de empresas internacionales por invertir en litio y cobre continúa en aumento, aunque la competitividad futura dependerá de la capacidad del país para resolver los problemas de abastecimiento energético y acompañar el crecimiento con infraestructura adecuada.
"América Latina es un actor indispensable para el suministro de los recursos críticos necesarios para la transición energética global. Sin embargo, el debate internacional ya no se limita al volumen de mineral producido, sino que se centra en la capacidad del sector para reducir sus impactos y garantizar una gestión socioambiental rigurosa", afirmó José Albornoz Farías, gerente regional del Segmento Minería de Aggreko para Latinoamérica.
Por su parte, Lucía Mejuto, Business Development Manager de Aggreko para Argentina, sostuvo que la expansión de la minería exige una planificación energética de largo plazo. Explicó que, en los yacimientos ubicados a gran altitud, la generación térmica diésel continúa siendo la principal fuente de abastecimiento debido a la falta de infraestructura de transmisión, aunque el sector ya avanza hacia soluciones más eficientes.
La especialista señaló que las próximas etapas del desarrollo minero estarán marcadas por la incorporación de sistemas híbridos de generación, que combinan distintas fuentes de energía para reducir costos operativos y disminuir la dependencia de combustibles fósiles.
El informe también destaca la creciente incorporación de tecnologías como ventilación inteligente, automatización de procesos, monitoreo en tiempo real y herramientas de gestión energética, desarrollos que buscan mejorar la eficiencia operativa sin comprometer la continuidad de las operaciones en zonas remotas.
Para Aggreko, la disponibilidad de energía dejó de ser un aspecto complementario y pasó a convertirse en uno de los principales factores de competitividad para la minería moderna. La capacidad de garantizar un suministro estable será determinante para que Argentina pueda consolidar el crecimiento del litio y el cobre en los próximos años.
En ese escenario, el estudio concluye que el país cuenta con una oportunidad estratégica para posicionarse como uno de los principales proveedores de minerales críticos para la transición energética global. No obstante, advierte que ese potencial solo podrá sostenerse mediante inversiones en infraestructura eléctrica, planificación energética y nuevas soluciones tecnológicas que acompañen el crecimiento de la actividad minera.