Argentina continúa consolidando su potencial para el desarrollo de las energías renovables, especialmente a partir del crecimiento de la generación distribuida, un modelo que permite a hogares, comercios e industrias producir parte de la electricidad que consumen mediante paneles solares e inyectar los excedentes a la red.
Así lo afirmó el ingeniero electricista y especialista en energías renovables Martín Ponsá, quien sostuvo que el país atraviesa un escenario favorable para acelerar la incorporación de tecnologías limpias y aprovechar los recursos naturales disponibles.
Ponsá, graduado en la Facultad de Ingeniería de Mar del Plata y especializado en sistemas fotovoltaicos, explicó que desde 2019 concentra su actividad profesional en proyectos de energía solar, un segmento que registra un crecimiento sostenido en distintas regiones del país.
Según indicó, provincias como Córdoba, Santa Fe y Mendoza fueron pioneras en la implementación de políticas de generación distribuida, mientras que Buenos Aires se incorporó posteriormente y muestra una expansión constante de este tipo de instalaciones.
El especialista señaló que el potencial de crecimiento continúa siendo muy amplio, tanto en el sector residencial como en los ámbitos comercial e industrial, donde existen miles de superficies aptas para la instalación de paneles solares.
Además de los sistemas instalados sobre techos, destacó que el desarrollo de parques solares de mayor escala representa otra de las oportunidades para diversificar la matriz energética argentina y fortalecer la generación con fuentes renovables.
Ponsá remarcó que el crecimiento del sector también abre nuevas oportunidades laborales para ingenieros, técnicos, instaladores y empresas especializadas, en un mercado que demanda cada vez mayor capacitación y profesionalización.
En ese contexto, subrayó la importancia de que los proyectos sean ejecutados por profesionales matriculados, ya que las instalaciones requieren estudios técnicos, dimensionamiento adecuado, certificaciones y el cumplimiento de la normativa vigente.
El especialista advirtió que una instalación deficiente puede provocar fallas, incendios o accidentes eléctricos, por lo que consideró fundamental priorizar la seguridad durante el diseño, la ejecución y el mantenimiento de los sistemas fotovoltaicos.
También alertó sobre el aumento de instalaciones informales realizadas por personas sin la capacitación necesaria, una situación que, según explicó, puede comprometer tanto el funcionamiento de los equipos como la seguridad de los usuarios.
Finalmente, sostuvo que todavía persisten algunos prejuicios sobre los costos y la accesibilidad de las energías renovables, aunque destacó que la evolución tecnológica y la reducción de los precios permiten que cada vez más hogares y empresas incorporen soluciones solares como parte de su estrategia de ahorro energético y sustentabilidad.
Para Ponsá, la expansión de las energías renovables representa no solo un beneficio ambiental, sino también una oportunidad para impulsar inversiones, generar empleo calificado y fortalecer el desarrollo productivo del país mediante una matriz energética más diversificada y eficiente.
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