Argentina y Chile dieron un nuevo paso en la integración minera al reactivar el Tratado de Integración y Complementación Minera, una herramienta clave para impulsar grandes proyectos ubicados sobre la cordillera y facilitar la explotación de recursos compartidos entre ambos países.
La decisión se formalizó durante la XIX Reunión Ordinaria de la Comisión Administradora del Tratado, realizada en Buenos Aires, donde autoridades de ambos gobiernos retomaron el trabajo conjunto para avanzar en mecanismos que simplifiquen la operación de emprendimientos mineros de frontera.
El encuentro fue encabezado por el secretario de Minería de Argentina, Luis Lucero, junto al subsecretario de Minería de Chile, Álvaro González, y el subsecretario de Relaciones Exteriores chileno, Patricio Torres.
Uno de los principales objetivos es avanzar en acuerdos vinculados con aspectos aduaneros, fiscales, logísticos y operativos que permitan agilizar el desarrollo de proyectos binacionales de gran escala.
Entre las iniciativas que podrían verse beneficiadas se encuentra el distrito minero Vicuña, impulsado por Lundin Mining y BHP, que integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, ubicados entre San Juan y Chile.
La empresa busca obtener un protocolo específico que permita operar ambos yacimientos como una única unidad productiva, facilitando el traslado de personal, equipos e insumos a través de la frontera.
Durante la reunión también se analizó la situación de otros proyectos estratégicos como Los Azules y El Pachón, que ya cuentan con protocolos vinculados al tratado y podrían acelerar sus próximos pasos de desarrollo.
Además de revisar el estado de los distintos emprendimientos, las autoridades debatieron sobre infraestructura, cooperación técnica, transferencia de conocimientos y mecanismos para aprovechar de manera conjunta los recursos minerales ubicados en la cordillera.
El subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile, Patricio Torres, destacó que ambos países comparten una oportunidad histórica para potenciar sus economías mediante el desarrollo de minerales estratégicos demandados por la transición energética y las nuevas tecnologías.
El Tratado de Integración y Complementación Minera fue firmado en 1997 y constituye el marco jurídico que regula la operación de proyectos ubicados en zonas fronterizas mediante protocolos específicos adaptados a cada emprendimiento.
Para San Juan, la reactivación de este espacio institucional representa un avance relevante, ya que varios de los mayores proyectos de cobre del país dependen de una coordinación fluida entre ambos Estados para optimizar su desarrollo y mejorar la competitividad de las inversiones.
No obstante, el proceso también genera inquietud entre proveedores mineros sanjuaninos, que advierten sobre las diferencias de costos existentes entre Argentina y Chile. Desde el sector sostienen que las asimetrías tributarias y de competitividad podrían afectar la participación de empresas locales si no se implementan medidas que garanticen condiciones más equilibradas dentro de la cadena de valor minera.
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