La minería argentina comenzó a ingresar en una nueva etapa de expansión con inversiones aprobadas por más de US$ 7.500 millones, impulsadas principalmente por proyectos vinculados al cobre y al litio bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El dato fue presentado durante la Jornada de Competitividad de la Cadena de Valor Minera Argentina, organizada por el Senado y la Cámara de Diputados, donde funcionarios, empresarios y gobernadores coincidieron en que el sector atraviesa una oportunidad histórica para transformarse en uno de los motores económicos del país.
El secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, aseguró que ya fueron autorizados proyectos por US$ 7.511 millones y destacó que el 92% de esas inversiones contempla contenido local, mientras que el 73% de las compras y contrataciones impactará sobre proveedores provinciales.
El Gobierno busca mostrar al RIGI como una herramienta clave para acelerar el desembarco de capitales en minería, energía e infraestructura, en un contexto internacional marcado por la creciente demanda de minerales estratégicos para la transición energética.
Uno de los proyectos que concentra mayor expectativa es Vicuña, impulsado por BHP y Lundin Mining, que prevé inversiones por US$ 18.000 millones y podría convertirse en una de las cinco minas de cobre más grandes del mundo.
A este desarrollo se suman otros proyectos de gran escala como MARA, Taca Taca y El Pachón, que fortalecen la proyección de la minería como futura gran generadora de divisas para Argentina.
El crecimiento del litio también ocupó un lugar central en el debate. El gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, sostuvo que la actividad minera ya está modificando la realidad económica y social de la Puna, impulsando empleo formal y frenando el éxodo rural.
“La gente está volviendo a sus pueblos porque encuentra trabajo, mejores salarios y oportunidades”, afirmó el mandatario jujeño.
Durante la jornada también se discutió cómo evitar que la minería funcione únicamente como una economía extractiva y avanzar hacia el desarrollo de cadenas de valor locales con mayor participación de universidades, pymes, sindicatos y proveedores tecnológicos.
En ese marco, la denominada Mesa del Litio y el Cobre apareció como uno de los espacios de articulación entre provincias para unificar estándares ambientales, fortalecer proveedores regionales y mejorar la competitividad del sector.
Otro de los puntos destacados fue la necesidad de ampliar la formación técnica y profesional. Funcionarios y empresarios anunciaron el impulso de nuevas escuelas técnicas orientadas a minería, química y energías renovables para cubrir la creciente demanda laboral que generarán los proyectos en marcha.
A pesar del optimismo oficial, empresarios del sector advirtieron que la estabilidad macroeconómica, la infraestructura logística y la seguridad jurídica seguirán siendo determinantes para sostener el flujo de inversiones de largo plazo.
Con el avance del cobre y el litio, Argentina busca posicionarse como uno de los grandes jugadores globales en minerales estratégicos y consolidar a la minería como una de las principales apuestas económicas para los próximos años.