Los gobiernos de Argentina y Chile avanzan en la elaboración de un acuerdo de integración energética que podría redefinir la logística regional del gas y la electricidad en Sudamérica, con Vaca Muerta como eje central del proyecto.
La iniciativa apunta a ampliar las exportaciones de gas argentino hacia los mercados asiáticos utilizando infraestructura energética chilena sobre el Océano Pacífico, mientras que, en paralelo, se analiza importar excedentes de energía renovable desde el norte de Chile para abastecer proyectos mineros de cobre y litio en territorio argentino.
Las negociaciones comenzaron a tomar forma tras una reunión realizada en Buenos Aires entre funcionarios de ambos países, encabezada por la ministra de Energía chilena, Ximena Rincón González, junto a autoridades energéticas y económicas argentinas.
El proyecto cuenta con respaldo político de los presidentes Javier Milei y José Antonio Kast, quienes buscan fortalecer la integración energética regional y maximizar la utilización de infraestructura existente a ambos lados de la cordillera.
Uno de los ejes principales del acuerdo contempla utilizar terminales chilenas actualmente destinadas a la importación de gas natural licuado para transformarlas en plantas de licuefacción orientadas a exportar gas argentino hacia Asia.
La estrategia permitiría que el gas producido en Vaca Muerta salga directamente por puertos del Pacífico hacia mercados como China, India, Japón, Corea del Sur y el sudeste asiático.
Entre las instalaciones bajo análisis aparecen las terminales de Quinteros y Mejillones, que actualmente operan como plantas regasificadoras para abastecer el mercado chileno.
El objetivo oficial es complementar los proyectos argentinos de exportación de GNL sobre el Atlántico, entre ellos los desarrollos impulsados por YPF y el consorcio Southern Energy liderado por Pan American Energy.
Actualmente, Argentina ya exporta cerca de 9 millones de metros cúbicos diarios de gas natural a Chile, principalmente para generación eléctrica e industria.
El otro componente estratégico del acuerdo está vinculado a la integración eléctrica regional. Chile posee una de las matrices renovables más avanzadas de América Latina y registra fuertes excedentes de generación solar en zonas como Antofagasta y Atacama.
Según estimaciones oficiales, alrededor del 60% de la demanda eléctrica chilena ya se abastece con energías renovables, principalmente solar.
En determinadas franjas horarias, especialmente durante la tarde, la sobreoferta energética lleva incluso a que el costo marginal de la electricidad se acerque a cero.
La propuesta en análisis es aprovechar ese excedente para abastecer parte del consumo energético de los grandes proyectos mineros de cobre y litio que avanzan en el norte argentino.
Uno de los casos mencionados es el proyecto Vicuña, impulsado por BHP y Lundin Mining, que en su primera etapa demandaría unos 260 megavatios de potencia eléctrica.
El desarrollo del esquema requerirá nuevas inversiones en infraestructura de transmisión e interconexión eléctrica entre ambos países, además de acuerdos regulatorios y comerciales de largo plazo.
Empresas energéticas internacionales como Enel y AES aparecen entre las potenciales beneficiarias del esquema, al poder colocar excedentes de generación renovable en nuevos mercados regionales.
En paralelo, compañías vinculadas al desarrollo gasífero argentino también comenzaron a analizar proyectos específicos de exportación de GNL a través de Chile. Entre ellas figura Compañía General de Combustibles, que evalúa una inversión cercana a los 2.600 millones de dólares para exportar gas hacia Asia utilizando infraestructura chilena.
El acuerdo bilateral todavía se encuentra en una etapa preliminar, aunque representa uno de los proyectos de integración energética más ambiciosos de los últimos años en la región y podría consolidar a Vaca Muerta como plataforma exportadora global de gas natural.
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