El retroceso se dio en un contexto de temperaturas más moderadas respecto del mismo período del año pasado, pero también reflejó una menor actividad económica en distintos sectores, lo que impactó de manera transversal sobre el consumo residencial, comercial e industrial.
Según el informe elaborado a partir de registros de CAMMESA y difundido por Fundelec, el comportamiento de noviembre consolidó una tendencia de enfriamiento que se viene observando a lo largo de 2025.
Si bien en la comparación mensual la demanda mostró una leve suba del 1,2% frente a octubre, el contraste interanual confirmó un desempeño negativo frente a noviembre de 2024 y también inferior al nivel registrado en noviembre de 2021.
En el acumulado de los primeros once meses del año, el consumo eléctrico total exhibió una contracción del 0,4%, mientras que el indicador del año móvil mostró una retracción del 0,6%, lo que refuerza la idea de un escenario de consumo contenido a nivel estructural.
El análisis por tipo de usuario evidenció que la caída fue generalizada. El segmento residencial, que representa el 43% del consumo total, registró una baja interanual del 2,8%, asociada principalmente a un menor uso de equipos de refrigeración.
El consumo comercial, que explica el 28% de la demanda, mostró el retroceso más pronunciado, con una caída del 6,5%, reflejando el impacto de la desaceleración en actividades de servicios y comercio.
En tanto, el segmento industrial concentró el 29% del consumo eléctrico del país y presentó una disminución más moderada, del 0,4%, lo que indica una mayor estabilidad relativa en algunas ramas productivas.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde se concentra cerca del 30% del consumo nacional, las distribuidoras Edenor y Edesur registraron en conjunto una caída interanual del 3,9%, con descensos más marcados en la zona sur del conurbano.
Ante este escenario y de cara al verano, el ENRE reforzó su esquema de control y supervisión sobre las distribuidoras del AMBA, aplicando durante 2025 más de un centenar de sanciones económicas por deficiencias en la prestación del servicio.
A nivel regional, el comportamiento del consumo fue heterogéneo. Mientras provincias del NEA, Litoral y Cuyo registraron fuertes caídas interanuales, regiones como Comahue y Patagonia mostraron incrementos, en algunos casos vinculados a mayor actividad productiva.
En materia de generación, el sistema eléctrico argentino continuó apoyándose principalmente en la generación térmica, que aportó más del 45% de la energía demandada en noviembre, seguida por la hidráulica, que mostró una mejora interanual del 6,4%.
Las energías renovables alternativas, como la eólica y la solar, explicaron algo más del 21% del total generado, consolidando su participación dentro de la matriz energética nacional, mientras que la importación de energía tuvo un rol marginal.
Pese a la caída del consumo mensual, el sistema mantiene como referencia el récord histórico de demanda de potencia registrado en febrero de 2025, lo que confirma que la capacidad instalada sigue siendo exigida en períodos de temperaturas extremas.
El desempeño de noviembre deja en evidencia un cierre de año marcado por una menor presión sobre la demanda eléctrica, pero también plantea desafíos para el sector energético en un contexto de transición hacia un esquema más eficiente, previsible y alineado con la evolución de la actividad económica.