La compañía reportó un EBITDA ajustado de 1.594 millones de dólares, con una suba interanual del 28%, y una ganancia neta de 409 millones. El margen EBITDA alcanzó el 32%, reflejando la consolidación de su estrategia centrada en activos no convencionales y la salida progresiva de campos maduros.
El principal motor del desempeño volvió a ser Vaca Muerta, donde la producción de petróleo shale promedió los 205.000 barriles diarios, con un crecimiento del 39% interanual. En ese esquema se destacó el bloque La Angostura Sur, que en menos de dos años se posicionó entre los más productivos de la formación.
Durante el trimestre, YPF invirtió cerca de 1.000 millones de dólares, de los cuales el 78% se destinó al desarrollo no convencional, confirmando el cambio estructural en su matriz de inversión.
En paralelo, el segmento de refinación también mostró resultados récord, con un procesamiento de 344.000 barriles diarios, el nivel más alto registrado para un primer trimestre. Esto permitió reducir importaciones de combustibles y generar excedentes exportables.
La estrategia de la petrolera combina así mayor producción con eficiencia en downstream, fortaleciendo la generación de caja en un contexto de expansión.
En materia de infraestructura, YPF avanzó en el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que ya supera el 62% de ejecución. Además, incrementó su capacidad de transporte en 44.000 barriles diarios, elevando su participación al 30%.
Este desarrollo es clave para garantizar la evacuación del crecimiento productivo y sostener el perfil exportador de la compañía en los próximos años.
A su vez, el proyecto Argentina LNG continúa ganando volumen estratégico. YPF avanza junto a ENI y XRG (ADNOC) en la estructuración financiera y técnica de una iniciativa que busca posicionar al país como exportador global de gas natural licuado.
En ese marco, la empresa consolidó el control de los bloques no convencionales que abastecerán de gas al proyecto, reforzando la integración entre producción e infraestructura.
En el plano financiero, YPF generó un flujo de caja libre superior a 870 millones de dólares, lo que le permitió cancelar deuda por unos 750 millones en los primeros meses del año.
La combinación de mayor producción, eficiencia operativa y desinversión en activos no estratégicos explica la mejora en su posición financiera.
Con estos resultados, la petrolera consolida su transformación hacia un modelo enfocado en Vaca Muerta y en la exportación de energía, en línea con la estrategia nacional de generación de divisas.
El desafío hacia adelante estará en sostener el ritmo de inversiones, avanzar con los proyectos de infraestructura y capitalizar el contexto internacional para consolidar su posicionamiento en el mercado global.