Pampa Energía atraviesa un punto de inflexión en su estrategia en Vaca Muerta, tras multiplicar por seis su producción de shale oil y avanzar con proyectos por US$ 6.900 millones bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Los resultados del primer trimestre de 2026 reflejan el salto operativo de la compañía, con una producción total que alcanzó los 100,6 mil barriles de petróleo equivalente por día, lo que representa un crecimiento interanual del 38%. El dato más relevante se registra en el crudo, cuya producción trepó a 19,5 mil barriles diarios, con un incremento del 502% respecto al mismo período del año anterior.
El epicentro de este crecimiento está en el bloque Rincón de Aranda, en la Cuenca Neuquina, donde la empresa pasó de producir 0,9 kbpd con 6 pozos a 18,2 kbpd con 43 pozos activos en apenas un año. Este desempeño permitió que el 55% de las ventas de petróleo se orienten al mercado de exportación.
En este contexto, la compañía formalizó su adhesión al RIGI para el desarrollo de la zona norte del área, con una inversión estimada de US$ 4.500 millones. El plan contempla la perforación de nuevos pozos horizontales y la construcción de infraestructura de superficie, con el objetivo de acelerar el plateau de producción y sostenerlo en el tiempo.
La estrategia de Pampa no se limita al upstream. En paralelo, la firma presentó un segundo proyecto bajo el RIGI enfocado en la industrialización del gas, a través de la construcción de un complejo petroquímico en Bahía Blanca.
La iniciativa, impulsada por su subsidiaria Fértil Pampa, demandará una inversión de US$ 2.400 millones y tendrá capacidad para producir 2,1 millones de toneladas anuales de urea, amoníaco y fertilizantes a partir de 2030, utilizando gas proveniente de sus propios activos en Vaca Muerta.
El crecimiento productivo también exige soluciones de transporte. En ese sentido, Pampa adquirió el 20% de participación en San Matías Pipeline, la empresa que desarrollará un gasoducto de 470 kilómetros para conectar la cuenca neuquina con el Golfo San Matías en Río Negro.
La obra tendrá capacidad para transportar hasta 28 millones de metros cúbicos diarios y será clave para abastecer proyectos de licuefacción de gas natural licuado (GNL) orientados a la exportación.
El impacto de esta expansión se reflejó en los resultados financieros: la compañía reportó ingresos por US$ 573 millones en el trimestre, mientras que el EBITDA ajustado creció un 48% interanual hasta los US$ 325 millones.
Las inversiones de capital en petróleo y gas alcanzaron los US$ 196 millones, de los cuales el 83% se destinó al desarrollo de Rincón de Aranda, consolidando a Vaca Muerta como el eje central de crecimiento de la empresa.
Con este desempeño, Pampa Energía se posiciona como uno de los actores más dinámicos del shale argentino, en un escenario donde el petróleo no convencional gana protagonismo y se consolida como uno de los motores de exportación del país.
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