La decisión quedó plasmada en un aviso publicado en el Boletín Oficial de Neuquén, donde la petrolera dio inicio a las gestiones para construir un ducto de 570 kilómetros asociado al megaproyecto Argentina LNG, cuya inversión total proyectada ronda los 30.000 millones de dólares.
La obra permitirá transportar líquidos de gas natural (NGLs) —como propano, butano y pentanos— desde el área Meseta Buena Esperanza, en territorio neuquino, hasta las cercanías de Sierra Grande, consolidando a la costa rionegrina como eje logístico del nuevo esquema exportador.
El poliducto se integra a un paquete de infraestructura clave para viabilizar la exportación de gas natural licuado, al aportar valor agregado a la producción de gas y mejorar la ecuación económica del proyecto en su conjunto.
Esta definición no es aislada. En julio de 2024, el directorio de YPF, bajo la conducción de Horacio Marín, ya había resuelto localizar la planta de licuefacción en Punta Colorada, luego de un proceso de evaluación técnica liderado por la consultora Arthur D. Little.
En aquel análisis, las condiciones de aguas profundas y la adhesión temprana de Río Negro al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) terminaron inclinando la balanza frente al puerto de Bahía Blanca, que quedó desplazado del nuevo mapa energético.
En esta etapa, YPF actúa en nombre propio y también como representante del Vehículo de Proyecto Único (VPU), figura jurídica prevista en la Ley 27.742, diseñada para acelerar y blindar inversiones de gran escala en energía.
La compañía abrió además un canal de diálogo con propietarios y superficiarios de los terrenos alcanzados por la traza, con el objetivo de negociar servidumbres y detallar los plazos de ejecución de las obras.
Más allá de su carácter técnico, la definición del poliducto tiene una fuerte lectura política y estratégica: Sierra Grande se consolida como el nodo que concentrará tanto el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur como la infraestructura vinculada al GNL y a los líquidos derivados del gas.
En el proyecto Argentina LNG participan socios internacionales de peso, como la italiana ENI y la emiratí ADNOC, a través de su brazo inversor XRG, con una primera fase que prevé exportar 12 millones de toneladas anuales mediante unidades flotantes de licuefacción.
En su desarrollo pleno, la iniciativa podría generar exportaciones energéticas por más de 10.000 millones de dólares anuales, con impacto directo sobre la balanza comercial argentina.
En paralelo, el consorcio Southern Energy —liderado por Pan American Energy— avanza con un esquema alternativo de exportación de GNL, que apunta a poner en operación su primer buque licuefactor en 2027.
La magnitud del nuevo poliducto también vuelve a poner en el radar a proveedores internacionales, en un contexto marcado por la reciente licitación de caños que ganó la firma india Welspun frente a Techint, abriendo una competencia de precios que podría volver a tensionar a la industria local.
Con esta nueva obra, YPF ratifica que el futuro exportador de Vaca Muerta se juega hacia el este, con Río Negro como plataforma central, y deja en claro que el rediseño de la infraestructura energética argentina ya entró en una fase irreversible.