En declaraciones al programa Modo Fontevecchia, Secco sostuvo que la intervención pública en la controversia “refleja una cuestión mucho más general que va más allá de los caños”, y cuestionó que el Gobierno haya llevado el tema al centro de la escena cuando se trataba, en los hechos, de una licitación entre empresas, con YPF como parte compradora.
El economista remarcó la asimetría entre los competidores: “La empresa india que ganó la licitación ni siquiera llega a un décimo de lo que factura Techint”. De acuerdo con su análisis, la firma adjudicataria tendría ingresos anuales del orden de los 2.000 millones de dólares, frente a una facturación cercana a los 36.000 millones del conglomerado argentino.
Secco señaló que la sospecha de dumping debe dirimirse por los canales técnicos e institucionales correspondientes. “Si hay una cuestión de dumping detrás, habrá que demostrarlo técnicamente”, afirmó, y recordó que ese tipo de denuncias se resuelven en el marco de normas de comercio internacional y no en el terreno del debate político.
En ese sentido, planteó que la empresa india podría estar ejecutando una estrategia de expansión global en el negocio de los caños, incluso con posibles esquemas de triangulación productiva. “No hay información concluyente, pero es probable que busquen ganar mercado en países con fuerte desarrollo de petróleo y gas, como Estados Unidos y Argentina”, explicó.
También puso el foco en la dimensión operativa del conflicto. Históricamente, recordó, Techint no solo competía por precio sino por capacidad de provisión, velocidad de entrega y garantía de abastecimiento. “Tal vez no era la opción más barata, pero aseguraba cumplir en tiempo y forma. Ahora habrá que ver si la empresa india puede responder con la misma eficiencia”, advirtió.
Para Secco, el episodio reabre un debate que la Argentina suele abordar de manera binaria. “Se toma con demasiada liviandad el tema de la apertura económica y la protección de sectores estratégicos. Hay quienes aplauden todo sin matices y quienes critican todo. La realidad es más compleja”, señaló.
Finalmente, recordó experiencias regionales y locales para poner el conflicto en perspectiva. Mencionó el caso de Chile, que decidió abandonar su industria siderúrgica, y contrastó con sectores argentinos —como el automotriz o el aceitero— que crecieron bajo esquemas de protección y luego se convirtieron en jugadores globales. “La pregunta de fondo es por qué Techint ofreció un 40% más caro: puede haber razones de costos, logística o plazos, y eso también debe analizarse antes de sacar conclusiones”, concluyó.
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