El edificio donde funcionará el instituto fue construido por la Municipalidad de Neuquén, en el marco de una estrategia de largo plazo impulsada por la gestión del intendente Mariano Gaido, orientada a la generación de empleo, el desarrollo de la economía del conocimiento y el fortalecimiento del entramado productivo local.
La secretaria de Jefatura de Gabinete, María Pasqualini, destacó el valor estratégico de la iniciativa y el trabajo articulado entre el sector público y privado. “Para la ciudad este hecho es muy importante. Hubo todo un trabajo previo para que esto sucediera, con una fuerte inversión pública que hoy permite concretar un proyecto clave para el futuro de Neuquén”, señaló.
Pasqualini también subrayó la transformación urbana que implicó el desarrollo del Polo Científico Tecnológico. “Donde antes había un basural, hoy tenemos un polo de primer nivel, con el edificio N, el Instituto Vaca Muerta y un tercer edificio proyectado que seguirá ampliando las capacidades del complejo”, remarcó.
En términos de inversión, la funcionaria precisó que la Municipalidad destinó más de US$ 37 millones al desarrollo del Polo Científico Tecnológico. De ese total, US$ 27 millones correspondieron a la infraestructura general del predio y US$ 10 millones a la construcción específica del edificio del Instituto Vaca Muerta.
Otro aspecto central del proyecto es el convenio de uso firmado con la Fundación YPF, que contempla el pago de un canon a la Municipalidad. Según explicó Pasqualini, este esquema permite recuperar parte de la inversión pública inicial y refuerza un modelo en el que el Estado actúa como facilitador de iniciativas que generan valor agregado y empleo local.
Desde el Municipio remarcaron que el Instituto Vaca Muerta tendrá un rol clave frente al crecimiento proyectado de la actividad hidrocarburífera. De acuerdo con estimaciones del sector, Vaca Muerta podría generar más de 50.000 nuevos puestos de trabajo en los próximos años. El objetivo del IVM es que una porción significativa de esas vacantes sea cubierta por neuquinos y neuquinas formados en la provincia.
“El Instituto va a cumplir dos funciones fundamentales”, explicó Pasqualini. Por un lado, capacitará a personas que aún no forman parte de la industria, preparándolas para su ingreso de acuerdo con las necesidades reales de las operadoras. Por otro, ofrecerá formación continua y actualización para trabajadores en actividad, con énfasis en seguridad laboral, innovación tecnológica y nuevos procesos productivos.
“La industria energética cambia de manera permanente. Hay un proceso tecnológico constante y la capacitación tiene que acompañar esa dinámica”, concluyó la funcionaria, al afirmar que el Instituto Vaca Muerta será un proyecto transformador no solo para Neuquén, sino también para toda la Patagonia.
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