El proyecto integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol bajo una estrategia de desarrollo en tres etapas. La primera comenzará con la puesta en producción de Josemaría; luego avanzará el tratamiento de los óxidos lixiviables de Filo del Sol; y finalmente se expandirá la planta concentradora junto con el desarrollo del depósito de sulfuros, incluyendo infraestructura estratégica como una planta desalinizadora, ductos asociados y un sistema de retorno de pulpa de concentrado.
En materia financiera, la compañía confirmó que cuenta con respaldo suficiente para iniciar la construcción. Tras ampliar su línea de crédito a US$4.500 millones, quedó completamente financiada para la fase inicial, consolidando el objetivo de posicionarse entre los principales productores mundiales de cobre.
El cronograma previsto para la Etapa 1 contempla 40 meses de desarrollo y construcción, incluyendo seis meses de puesta en marcha. El capital inicial estimado asciende a US$ 7.100 millones para la primera etapa y a US$ 18.100 millones para el conjunto de las tres fases. A lo largo de la vida útil proyectada —más de 70 años— el capital de mantenimiento total se estima en US$ 30.300 millones, incluidos los costos de cierre.
En términos productivos, el distrito Vicuña aspira a convertirse en una de las cinco mayores minas de cobre, oro y plata del mundo. Durante los primeros 25 años completos de operación, se proyecta una producción anual promedio de 400.000 toneladas de cobre, 700.000 onzas de oro y 22 millones de onzas de plata. En el total de la vida útil estimada, la producción alcanzaría aproximadamente 22,3 millones de toneladas de cobre, 37,2 millones de onzas de oro y 763 millones de onzas de plata.
Uno de los puntos más relevantes del informe es la confirmación de que el concentrado será transportado inicialmente en camiones cisterna mediante rotainers desde la mina Josemaría hasta un puerto chileno. La logística utilizará la Carretera de Acceso Norte y luego rutas públicas de Argentina y Chile. Una vez en destino, el concentrado será almacenado y cargado en buques transoceánicos para su exportación a fundiciones internacionales.
El desarrollo tendrá un fuerte impacto económico. Se estiman aportes anuales cercanos a US$965 millones en impuestos y regalías, acumulando aproximadamente US$ 69.000 millones a lo largo de la vida útil del proyecto. Durante la etapa de construcción se prevé un promedio de 5.500 trabajadores directos y 19.000 indirectos, entre personal propio y contratistas.
En paralelo, el proyecto implicará inversiones significativas en infraestructura del lado chileno, incluyendo puerto, planta desalinizadora, acueducto, tostadora e instalaciones de exportación. Estas obras apuntan a generar activos estratégicos de largo plazo y sinergias operativas con otros yacimientos de la región, optimizando logística y transferencia de conocimiento.
El esquema también requerirá una coordinación binacional más profunda para facilitar la operación y la participación de proveedores en ambos países, bajo el marco del Tratado de Integración Minera.
Con financiamiento asegurado, cronograma definido y esquema logístico confirmado, el proyecto Vicuña avanza hacia su etapa decisiva, con inicio de producción previsto para la próxima década y un potencial transformador tanto para San Juan como para la región andina en su conjunto.