Transportadora de Gas del Sur (TGS) dio luz verde a uno de los proyectos energéticos más importantes vinculados a Vaca Muerta al aprobar una inversión de 3.000 millones de dólares destinada a procesar y exportar líquidos derivados del gas natural producido en la Cuenca Neuquina.
La decisión, conocida en la industria como Decisión Final de Inversión (FID), marca el inicio formal de la ejecución del denominado Proyecto NGL (Natural Gas Liquids), una iniciativa que permitirá transformar parte del gas rico en líquidos de Vaca Muerta en productos de alto valor comercial para abastecer mercados internacionales.
El avance del proyecto fue posible luego de que TGS cerrara acuerdos con YPF, Pluspetrol y Chevron, compañías que comprometieron más del 80% del volumen de gas necesario para abastecer la futura planta. La empresa continúa negociando con otros productores para completar la capacidad prevista.
El CEO de TGS, Oscar Sardi, destacó que se trata de una inversión estratégica para el desarrollo energético argentino. Según explicó, el proyecto permitirá generar exportaciones cercanas a los 1.200 millones de dólares anuales una vez que entre en funcionamiento.
La iniciativa busca aprovechar una de las principales ventajas competitivas de Vaca Muerta. A diferencia de otros yacimientos, el shale gas neuquino posee una elevada concentración de líquidos asociados. Mientras que en los reservorios convencionales estos componentes representan cerca del 10% del volumen producido, en algunas áreas de Vaca Muerta alcanzan entre el 25% y el 30%.
Para capturar ese valor adicional, TGS construirá un nuevo sistema de infraestructura que incluirá un gasoducto de segregación de aproximadamente 100 kilómetros, nuevas instalaciones de procesamiento en Tratayén y un poliducto que conectará Neuquén con Bahía Blanca.
El complejo permitirá separar el gas húmedo del gas seco para recuperar productos como propano, butano y gasolina natural, que luego serán transportados hasta Bahía Blanca para su almacenamiento, fraccionamiento y posterior exportación a distintos mercados internacionales.
El desarrollo contempla además nuevas instalaciones portuarias y obras complementarias en la terminal marítima bonaerense, fortaleciendo la infraestructura exportadora vinculada al crecimiento de Vaca Muerta.
Más allá de las exportaciones, el proyecto busca resolver uno de los desafíos técnicos que enfrenta el crecimiento de la producción neuquina. La separación de líquidos permitirá optimizar la calidad del gas transportado, liberar capacidad en los sistemas existentes y evitar restricciones que puedan limitar futuras inversiones en la cuenca.
La compañía prevé presentar próximamente la iniciativa para su incorporación al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), un paso clave para asegurar el financiamiento y la ejecución de la obra.
Según las estimaciones de TGS, la construcción demandará alrededor de cuatro años y generará aproximadamente 4.000 puestos de trabajo directos y otros 15.000 indirectos, consolidándose como uno de los mayores proyectos industriales asociados al desarrollo de Vaca Muerta.
La puesta en operación está prevista para 2030 y permitirá sumar una nueva fuente de divisas para la Argentina, agregando valor a los recursos de Vaca Muerta y fortaleciendo el posicionamiento del país como exportador energético a escala global.
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