El presidente de la entidad fabril, Martín Rappallini, fue recibido este viernes por el secretario de Industria y Comercio, Pablo Lavigne, en un encuentro que fuentes del sector calificaron como “positivo”.
La reunión se dio luego de una semana marcada por cruces públicos entre el Ejecutivo y el holding industrial, que incluyeron duras críticas del presidente Javier Milei hacia Paolo Rocca.
Si bien el encontronazo no habría sido el eje central del encuentro, el trasfondo estuvo atravesado por la polémica licitación de caños para un gasoducto estratégico en Vaca Muerta, que terminó en manos de la empresa india Welspun.
Desde el Gobierno remarcaron que la oferta de Techint fue aproximadamente un 40% más cara que la de su competidora, argumento que alimentó el discurso oficial en favor de una apertura más agresiva de las importaciones.
En paralelo, el grupo industrial analiza avanzar con una denuncia por dumping, bajo el argumento de que los precios ofertados por la firma india estarían por debajo de los costos de origen, una hipótesis que las petroleras involucradas en la licitación rechazan.
De prosperar, la controversia quedaría bajo la órbita de la Secretaría de Industria y Comercio, lo que explica la relevancia política del encuentro entre la UIA y Lavigne.
Más allá del caso puntual, la central fabril llevó a la mesa preocupaciones estructurales vinculadas a la pérdida de competitividad de la industria nacional, en un contexto de caída del consumo y fuerte presión importadora.
Entre los reclamos se incluyeron mayores líneas de financiamiento para pymes, alivio tributario y medidas más efectivas contra el contrabando y la subfacturación de importaciones.
La UIA volvió a insistir en la necesidad de “nivelar la cancha” frente a economías que aplican políticas de dumping o subsidios indirectos, con especial foco en China y, ahora, la India.
También se analizó la agenda tributaria industrial, con pedidos para reducir derechos de exportación a manufacturas, acelerar reintegros y avanzar en la devolución de impuestos y la baja de costos no salariales.
Otro eje de preocupación fue la reforma laboral en debate en el Congreso, en particular el impacto del aumento de los juicios por accidentes laborales y los cambios propuestos en jornada, indemnizaciones y derecho de huelga.
Según estimaciones de la UIA, la industria perdió más de 20.000 puestos de trabajo en los últimos dos años, con especial impacto en los sectores textil, indumentaria, construcción y metalurgia.
Con este primer gesto de diálogo, la UIA busca contener la escalada del conflicto con Techint y abrir una discusión más amplia sobre el rumbo industrial, mientras se espera que durante febrero Rappallini mantenga una reunión con el ministro de Economía, Luis Caputo.