El desarrollo de la energía eólica en Argentina continúa mostrando un alto nivel de competitividad, impulsado por la calidad del recurso natural. Sin embargo, enfrenta un desafío estructural que condiciona su expansión: la capacidad del sistema de transmisión eléctrica.
Así lo planteó Andrés Gismondi, vicepresidente de Negocios para LATAM South y North de Vestas, durante su participación en el Future Energy Summit (FES Argentina), donde analizó el presente y las perspectivas del sector.
“El crecimiento de la infraestructura es algo que repetimos hace muchos años. Ojalá tengamos definiciones del sistema de transporte con la nueva resolución, porque puede generar más oportunidades de inversión”, afirmó.
El ejecutivo explicó que el principal cuello de botella para el desarrollo de nuevos parques eólicos no está en el recurso ni en la tecnología, sino en la capacidad de la red eléctrica para incorporar nueva generación.
En ese sentido, sostuvo que la ampliación del sistema de transporte es clave no solo para aumentar la capacidad instalada, sino también para habilitar nuevas zonas con potencial eólico más allá de los polos tradicionales ubicados en la Patagonia y la costa atlántica.
Argentina cuenta con uno de los mejores recursos eólicos del mundo, lo que permite alcanzar niveles de generación superiores a los de otros mercados.
“El recurso eólico que hay en este país permite que el mismo aerogenerador que en otro país genere la mitad de lo que genera acá”, destacó Gismondi.
Actualmente, Vestas opera más de 3000 MW de capacidad eólica en Argentina, lo que posiciona al país como uno de los principales mercados de la compañía en la región.
Esta ventaja competitiva permite que la energía eólica se mantenga como una de las tecnologías más eficientes dentro de la matriz eléctrica, incluso en un contexto donde otras fuentes renovables, como la solar, ganan participación.
Sin embargo, desde el sector remarcan que no se trata de una competencia directa, sino de una complementariedad dentro de una matriz energética diversificada, donde distintas tecnologías pueden integrarse para optimizar el uso de los recursos.
En ese marco, Gismondi destacó una característica diferencial de la energía eólica: su comportamiento estacional.
La generación eólica suele ser mayor durante el invierno, período en el que también se incrementa el costo del gas natural, lo que le otorga un valor adicional dentro del sistema energético.
De cara al futuro, el crecimiento del sector estará determinado por dos factores clave: la evolución de la demanda eléctrica y la capacidad de inversión en infraestructura que permita evacuar la energía generada.
En ese escenario, la energía eólica se posiciona como una tecnología con capacidad de respuesta rápida frente a nuevas necesidades del mercado, adaptable a distintos marcos regulatorios y con potencial para seguir creciendo.
No obstante, el mensaje desde la industria es claro: sin expansión de la red eléctrica, el desarrollo de nuevos proyectos seguirá limitado, pese a las condiciones naturales favorables que ofrece el país.