El litio se consolidó como uno de los segmentos de mayor crecimiento dentro de la minería argentina, impulsado por la expansión de la producción, la entrada en operación de nuevos proyectos y una creciente participación dentro de las exportaciones del sector.
Durante los primeros ocho meses de 2026, las exportaciones mineras argentinas alcanzaron los USD 6.059 millones, el mayor registro histórico para ese período. De ese total, el litio aportó USD 1.467 millones.
Las ventas externas del mineral registraron un incremento del 190,5% interanual en valor, mientras que los volúmenes exportados aumentaron 56,8%.
El salto también modificó la composición de las exportaciones mineras. El litio pasó de representar alrededor del 14% durante 2025 al 24,2% en los primeros ocho meses de 2026.
Aunque los minerales metalíferos, principalmente el oro y la plata, continúan concentrando la mayor parte de las divisas, el crecimiento del litio comienza a diversificar la matriz exportadora minera argentina.
Las perspectivas apuntan además a una fuerte expansión de la producción durante los próximos años. Las proyecciones contemplan que Argentina podría superar a Chile y convertirse en el tercer productor mundial de litio hacia 2029.
El crecimiento estaría sostenido por la cartera de proyectos existente, la ampliación de operaciones que ya se encuentran produciendo y la incorporación de nuevas tecnologías destinadas a mejorar los procesos de extracción.
Hacia 2035, la capacidad instalada del país podría multiplicarse por más de 3,5 veces y alcanzar una producción de aproximadamente 573.000 toneladas de Carbonato de Litio Equivalente (LCE).
De concretarse ese escenario, las exportaciones vinculadas con el mineral podrían ubicarse entre USD 11.400 millones y USD 13.110 millones anuales hacia mediados de la próxima década.
Actualmente existen siete proyectos en operación, entre ellos Fénix, Olaroz y Cauchari-Olaroz, algunos de los cuales atraviesan etapas de incremento progresivo de su capacidad productiva.
A ese grupo se suman desarrollos como Centenario-Ratones, Sal de Oro, Tres Quebradas y Mariana, que forman parte de la nueva etapa de crecimiento de la industria.
La expansión requerirá también un fuerte desembolso de capital. Para el período comprendido entre 2026 y 2030, las necesidades de inversión se estiman en aproximadamente USD 12.700 millones.
Una parte importante de esos recursos estará relacionada con la incorporación de tecnologías de Extracción Directa de Litio (DLE), que ganan terreno dentro de los nuevos proyectos y buscan aumentar la eficiencia de los procesos productivos.
El crecimiento también plantea desafíos para la infraestructura. El aumento de la capacidad minera requerirá nuevas inversiones en energía, transporte y logística para acompañar el desarrollo de los proyectos y facilitar la llegada de la producción a los mercados internacionales.
La conexión comercial con Asia y los mercados occidentales será otro de los factores determinantes para convertir los recursos disponibles en producción y exportaciones efectivas.
Con exportaciones que ya representan casi una cuarta parte de las divisas mineras y una cartera que demanda miles de millones de dólares en nuevas inversiones, el litio se prepara para ganar peso dentro de la minería argentina y convertirse en uno de los principales motores de crecimiento del sector durante la próxima década.
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