El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, puso números a la próxima etapa de crecimiento de Vaca Muerta y proyectó un escenario en el que Argentina podría alcanzar exportaciones por USD 55.000 millones en 2031, impulsadas por el petróleo y el gas no convencional.
“Argentina pasó de un país con petróleo a un país petrolero”, afirmó Marín al describir la transformación que podría experimentar el sector energético argentino durante los próximos años.
Uno de los principales hitos llegará el 26 de noviembre, cuando YPF prevé firmar junto con la italiana Eni y la emiratí XRG la decisión final de inversión para la primera fase de Argentina LNG.
El proyecto presentó un RIGI por USD 51.000 millones y aparece como una de las iniciativas de mayor escala asociadas con Vaca Muerta. La primera etapa requerirá aproximadamente USD 30.000 millones hasta 2031 para comenzar las exportaciones de gas y líquidos.
La iniciativa podría ampliarse posteriormente y llevar las inversiones asociadas al régimen hasta los USD 76.000 millones. “Después de ahí no hay vuelta atrás”, sostuvo Marín al referirse a la decisión final de inversión.
El ejecutivo también destacó la importancia del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para concretar proyectos de esta magnitud. Según planteó, el esquema resultó determinante tanto para Argentina LNG como para acelerar el desarrollo masivo de Vaca Muerta.
Las proyecciones también muestran una fuerte expansión petrolera. Marín anticipó que Argentina superará el millón de barriles diarios de petróleo y consideró que, si se concretan las inversiones previstas, el país podrá posicionarse entre los principales exportadores mundiales.
El crecimiento necesitará nuevas vías para transportar la producción. En ese escenario aparece Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el sistema que conectará la cuenca neuquina con la costa atlántica de Río Negro y que contempla una inversión de aproximadamente USD 3.000 millones.
El cronograma prevé comenzar el llenado del ducto el 1 de enero, mientras que la primera carga de exportación está proyectada para ese mismo mes. La infraestructura tendrá inicialmente capacidad para transportar 700.000 barriles diarios, aunque ya se analiza una ampliación hasta un millón de barriles por día.
Con las nuevas obras, la industria podría incorporar alrededor de 180.000 barriles diarios adicionales durante el primer trimestre, para posteriormente continuar incrementando progresivamente la producción.
Marín estimó que las inversiones totales necesarias para desarrollar Vaca Muerta podrían alcanzar los USD 130.000 millones, una escala que también planteará importantes desafíos en materia de empleo, capacitación e infraestructura.
La industria necesitará alrededor de 15.000 nuevos trabajadores para pozos e instalaciones. En ese contexto, el Instituto Vaca Muerta tendrá como objetivo capacitar y certificar aproximadamente 3.000 operarios por año.
Dentro de YPF, la transformación hacia el shale ya modificó profundamente el perfil productivo. Cuando comenzó la actual gestión, alrededor del 45% de la producción provenía de Vaca Muerta, mientras que actualmente esa participación alcanza el 95%.
Ese cambio permitió reducir la exposición a campos maduros de mayores costos y, según las estimaciones presentadas, representó una mejora anual cercana a USD 2.000 millones en el EBITDA.
La estrategia forma parte del denominado Plan 4x4, que combina crecimiento de la producción no convencional, desarrollo del GNL, reorganización de activos y mejoras de eficiencia. La meta original fue multiplicar por cuatro el valor de YPF en cuatro años.
La compañía también vendió 54 áreas maduras, reorganizó su presencia en Vaca Muerta, avanzó con la integración de YPF Luz y puso en marcha nuevos proyectos vinculados con biocombustibles.
La eficiencia operativa aparece como otro de los pilares. YPF cuenta con alrededor de 1.000 personas trabajando en centros de monitoreo en tiempo real, donde utiliza inteligencia artificial y sistemas de control para seguir perforación, producción, transporte, refinerías y estaciones de servicio.
Entre los resultados operativos, Marín destacó que el ciclo de desarrollo de grupos de cuatro pozos pasó de 312 a 193 días, mientras la compañía trabaja para reducir todavía más esos tiempos hacia 2027.
Con Argentina LNG, VMOS y el crecimiento de la producción no convencional como principales motores, Marín proyecta llevar a YPF y a Vaca Muerta hacia una nueva escala productiva, con las exportaciones de petróleo y gas como uno de los principales generadores de divisas para Argentina.
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