Vaca Muerta superó las cien mil fracturas y consolida su etapa de desarrollo industrial

La formación no convencional de Vaca Muerta alcanzó un hito clave en su historia al superar las cien mil etapas de fractura hidráulica acumuladas desde el inicio de su expansión a gran escala, un dato que confirma el salto estructural de la cuenca neuquina.

El logro se da en un contexto de fuerte dinamismo operativo al inicio de este año, con niveles de actividad que ratifican el despegue definitivo del shale argentino y su consolidación como motor energético del país.

Enero mostró un desempeño excepcional en cantidad de fracturas ejecutadas, con más de dos mil cuatrocientas etapas completadas, lo que se convirtió en la segunda marca mensual más alta registrada hasta el momento.

De acuerdo con el informe elaborado por Luciano Fucello, de NCS Multistage, ese volumen de actividad reflejó un crecimiento interanual muy significativo frente al mismo mes del año anterior, marcando un nuevo piso operativo para la cuenca.

La mayor parte de las fracturas realizadas durante el mes estuvo vinculada a la ventana petrolera, mientras que el resto correspondió a trabajos orientados al desarrollo del gas natural, manteniendo el equilibrio estratégico del play.

En el detalle por operadoras, YPF volvió a liderar ampliamente la actividad, concentrando más de un millar de fracturas, seguida por compañías como Vista Energy, Pluspetrol, TotalEnergies, Tecpetrol, Pan American Energy y Pampa Energía.

Estos resultados se apoyan en un cierre de año previo también récord, en el que la industria acumuló cerca de veinticuatro mil etapas de fractura, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido frente a los niveles de años anteriores.

Ese ritmo elevado permitió que el total acumulado desde el inicio del desarrollo masivo cruce definitivamente la barrera simbólica de las cien mil punciones, señal de que Vaca Muerta ingresó en una fase de madurez industrial.

Desde el comienzo del desarrollo no convencional, la curva de actividad mostró un crecimiento acelerado, interrumpido únicamente durante la pandemia, cuando la cantidad de fracturas cayó de manera abrupta.

A partir de ese punto, la recuperación fue constante y cada año logró superar el umbral previo, reflejando una mejora sostenida en planificación, logística y ejecución operativa.

El aumento en la cantidad de fracturas no solo expresa mayor actividad, sino también un salto en eficiencia, impulsado por las empresas de servicios especiales que lograron ejecutar más etapas sin incrementar proporcionalmente los equipos disponibles.

La generalización de técnicas como el simulfrac o dual frac fue clave para este proceso, permitiendo fracturar dos pozos en simultáneo y alcanzar récords operativos diarios inéditos en la cuenca.

Con este escenario, las proyecciones del sector anticipan un nuevo escalón de crecimiento para el resto del año, con un nivel de actividad que podría llevar a Vaca Muerta a un período de máxima exigencia operativa y a consolidar su rol estratégico a nivel regional e internacional.

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