Energyear Argentina 2026 puso el foco en las redes y las inversiones para ampliar el sistema eléctrico

El encuentro energético reunió a referentes públicos y privados en Buenos Aires. AlmaSADI adjudicó 700,5 MW en baterías y Neuquén proyecta más de US$ 500 millones para fortalecer su infraestructura eléctrica.

El sistema eléctrico argentino enfrenta una nueva etapa en la que el desafío ya no pasa solamente por incorporar generación renovable, sino por contar con redes de transporte, almacenamiento y condiciones financieras capaces de acompañar las inversiones. Ese fue uno de los principales ejes que dejó Energyear Argentina 2026, realizado el 16 y 17 de septiembre en el Faena Art Center de Buenos Aires.

Durante las dos jornadas, representantes del sector público, empresas, desarrolladores, generadores y entidades financieras analizaron los principales cuellos de botella que enfrenta el mercado energético. Entre ellos aparecieron la capacidad limitada de transporte eléctrico, la necesidad de contratos financiables y la previsibilidad regulatoria para proyectos de largo plazo.

Uno de los protagonistas fue AlmaSADI, la convocatoria para incorporar sistemas de almacenamiento mediante baterías. El proceso recibió 235 ofertas por 8.338 MW, frente a los 700,5 MW finalmente adjudicados y distribuidos entre 20 proyectos.

Los proyectos adjudicados quedaron concentrados en cinco grupos: Genneia, DQD Energy, 360 Energy, Aluar e Intermepro Generación I. Durante el encuentro se analizaron cronogramas que contemplan las primeras entradas en operación durante 2027.

El desafío ahora será transformar esas adjudicaciones en proyectos operativos. Las compañías deberán cerrar financiamiento, contratar equipamiento, resolver cuestiones vinculadas con importaciones y logística, completar la ingeniería y concretar las conexiones necesarias al sistema eléctrico.

Los precios adjudicados se ubicaron entre US$ 7.632 y US$ 9.705 por MW-mes, con un promedio de US$ 8.427. El debate incluyó no solamente el costo de las baterías, sino también sistemas de conversión de potencia, protección contra incendios, software, degradación, garantías y servicios asociados a la red.

La infraestructura de transmisión apareció como otro de los grandes condicionantes. Los especialistas señalaron que mientras un sistema de baterías puede instalarse en aproximadamente nueve meses, una obra de transporte de gran escala puede requerir alrededor de cinco años.

En ese escenario, el almacenamiento aparece como una herramienta para aliviar restricciones en el corto plazo, pero no como un reemplazo de las líneas de alta tensión, estaciones transformadoras y nuevos corredores necesarios para ampliar estructuralmente el sistema.

Neuquén ocupó un lugar destacado dentro de este debate. La directora ejecutiva del EPEN, Agustina Barahona, explicó que el crecimiento demográfico y productivo está incrementando las exigencias sobre una red que debe abastecer un territorio extenso y con condiciones geográficas complejas.

Según los datos presentados durante Energyear, Neuquén recibió más de 26.000 nuevos residentes durante el último año, mientras que aproximadamente 5.000 se encontraban en edad escolar. El EPEN también abastece a unos 2.100 usuarios aislados mediante sistemas solares.

Barahona resumió el desafío al señalar que disponer del recurso energético no resulta suficiente si no existen redes capaces de recibir, transportar y distribuir esa energía. Durante 2025, Neuquén produjo 7.700 GWh de generación hidroeléctrica, frente a un consumo provincial cercano a los 2.200 GWh, de acuerdo con las cifras expuestas en el encuentro.

Frente a ese escenario, el EPEN proyecta inversiones superiores a US$ 500 millones durante los próximos 10 a 15 años. El programa contempla nuevas conexiones al Sistema Argentino de Interconexión, líneas de 132 kV, estaciones transformadoras y recuperación de equipamiento.

La falta de capacidad de transporte también condiciona el crecimiento eólico. Argentina cuenta con 72 parques eólicos, 4,66 GW de potencia instalada y 1.249 aerogeneradores, mientras que los factores de capacidad presentados durante el evento oscilaron entre el 40% y el 50%. Sin embargo, los participantes señalaron que el principal límite para nuevos proyectos está en las posibilidades de conexión, particularmente en Patagonia.

El financiamiento fue otro de los puntos centrales. Durante el encuentro se planteó que los proyectos necesitan contratos capaces de garantizar flujos previsibles y distribuir claramente los riesgos vinculados con construcción, operación, moneda, contraparte y eventuales cambios regulatorios.

Energyear Argentina 2026 dejó así una agenda marcada por la necesidad de coordinar generación renovable, almacenamiento, transmisión y financiamiento. Con numerosos proyectos interesados en ingresar al sistema, el próximo desafío será ampliar la infraestructura eléctrica para que esa capacidad pueda efectivamente conectarse y llegar a los centros de consumo.

 

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