La Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) inauguró su nueva sede con un encuentro que reunió a empresarios, representantes de cámaras productivas, legisladores, funcionarios y especialistas vinculados con la industria del petróleo y el gas.
El nuevo espacio, ubicado en Suipacha 1175, fue presentado como un ámbito destinado al trabajo institucional y a la construcción de consensos sobre las políticas necesarias para acompañar el crecimiento de la actividad hidrocarburífera argentina.
Durante el encuentro, el presidente de la CEPH, Carlos Ormachea, puso el foco en el potencial de Vaca Muerta, pero advirtió que su crecimiento por sí solo no será suficiente para resolver los problemas estructurales del país.
“Vaca Muerta es un extraordinario proyecto de exportación que da recursos al Estado y dólares a la economía, algo que escaseaba y provocaba crisis recurrentes. Por eso existe la ilusión que nos vamos a salvar con ella. Pero no es así”, sostuvo Ormachea.
El empresario planteó que la transformación económica necesita involucrar a diferentes sectores productivos y recordó una expresión del papa Francisco sobre que “nadie se salva solo”. A partir de esa idea, aseguró que tampoco existe una actividad capaz de “salvar a todos” de manera individual.
Para el titular de la CEPH, el desafío consiste en construir una estrategia colectiva que permita aprovechar el potencial energético junto con el desarrollo de otras actividades económicas. En ese sentido, consideró difícil imaginar que un único sector pueda transformar por sí mismo al país.
Uno de los principales planteos estuvo relacionado con la necesidad de proteger las inversiones consideradas críticas y estratégicas mediante acuerdos que trasciendan las diferentes administraciones políticas.
“Hay que blindar la inversión en los proyectos críticos y fundamentales con una política de Estado que exprese un consenso sobre qué hacer en la Argentina”, afirmó Ormachea.
La convocatoria también buscó fortalecer la articulación entre diferentes sectores empresariales. Entre los participantes estuvieron el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini; el titular de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss; y el presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras, Roberto Cacciola.
Ormachea propuso trabajar junto a otras instituciones empresarias para identificar y eliminar las barreras que todavía condicionan la llegada de inversiones. El objetivo es coordinar esfuerzos entre energía, minería, industria, construcción y otros sectores productivos.
El presidente de la CEPH también remarcó que el crecimiento de los hidrocarburos debe transformarse en un proyecto competitivo capaz de disputar mercados internacionales. Para conseguirlo, consideró necesario desarrollar condiciones que permitan enfrentar a los grandes productores y proveedores globales.
En esa estrategia, el dinamismo de la producción de petróleo y gas, al igual que ocurre con la minería, debería generar un efecto positivo sobre toda la cadena de valor, ampliando las oportunidades para proveedores, empresas de servicios y otras actividades relacionadas.
El planteo cobra especial relevancia frente a la expansión de Vaca Muerta, que atraviesa una etapa de crecimiento productivo y de desarrollo de grandes proyectos destinados a incrementar las exportaciones argentinas de petróleo y gas.
Para la CEPH, aprovechar ese potencial requerirá no solamente inversiones de las compañías hidrocarburíferas, sino también infraestructura, competitividad y acuerdos de largo plazo que otorguen previsibilidad a los proyectos.
La inauguración de la nueva sede fue presentada además como parte de una etapa de renovación de la Cámara, que busca acompañar el ritmo de transformación que atraviesa la industria energética argentina.
Con el nuevo espacio, la entidad pretende profundizar el diálogo entre empresas, instituciones y autoridades y trabajar en una agenda común. El mensaje central de Ormachea fue que Vaca Muerta puede convertirse en uno de los grandes motores económicos del país, pero su potencial deberá integrarse a una estrategia productiva más amplia para generar un desarrollo sostenible en Argentina.
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