La revelación se produjo durante una entrevista televisiva, en la que el funcionario destacó el cambio de escenario político y económico del país. “Acabo de recibir a una de las compañías mineras más grandes del mundo y me dijeron que querían invertir 12 mil millones de dólares en Argentina”, afirmó, sin brindar mayores precisiones sobre el origen de la empresa ni el destino puntual de los fondos.
Bessent fue más allá y vinculó directamente el anuncio con el contexto político argentino. Según expresó, este tipo de decisiones “no eran posibles bajo la corrupción de los Kirchner”, y sostuvo que actualmente la Argentina se convirtió en uno de los principales destinos de inversión para el capital internacional.
La falta de nombres propios abrió rápidamente el juego a las especulaciones dentro del sector. Sin embargo, por el volumen de la inversión anunciada y la escala global de la empresa mencionada, en el mundo minero hay una candidata que sobresale sobre el resto: BHP, la mayor minera del planeta por capitalización y producción.
La hipótesis no surge de la nada. Hace aproximadamente un año, BHP desembarcó formalmente en San Juan a través de un joint venture con Lundin Mining, para desarrollar el ambicioso Proyecto Vicuña, ubicado en el departamento Iglesia.
Vicuña es el resultado de la integración de dos yacimientos de clase mundial: Josemaría y Filo del Sol. Juntos conforman uno de los complejos de cobre más prometedores de Sudamérica, con proyecciones que lo ubican entre los diez más importantes del mundo en términos de recursos.
Un dato clave que refuerza las versiones es que, el pasado 11 de diciembre, la empresa operadora Vicuña Argentina S.A. presentó formalmente su solicitud de ingreso al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), un esquema diseñado para atraer capitales de gran escala.
La solicitud no fue bajo una categoría tradicional, sino bajo el segmento especial PEELP, reservado para proyectos estratégicos de exportación de largo plazo. Si bien el monto oficial de inversión no fue difundido, fuentes del sector estiman que el desarrollo completo de Vicuña demandará entre US$ 12.000 y US$ 15.000 millones, una cifra que coincide plenamente con el anuncio realizado desde Washington.
El RIGI ofrece beneficios centrales para este tipo de emprendimientos, como estabilidad fiscal por 40 años, reducción de la carga impositiva, exención de derechos de importación y acceso a mecanismos de arbitraje internacional ante eventuales conflictos regulatorios o contractuales.
La categoría PEELP, en tanto, eleva aún más la vara. Está pensada para proyectos orientados a la exportación, con inversiones superiores a los US$ 200 millones, y contempla ventajas aduaneras y cambiarias adicionales, aunque también mayores exigencias en materia de plazos, compromisos de inversión y generación de divisas.
Hasta el momento, el proyecto Vicuña es el único en todo el país que solicitó formalmente su ingreso a esta categoría especial, lo que refuerza la lectura de que se trata de una iniciativa de magnitud excepcional dentro del nuevo esquema minero argentino.
Aunque no existe confirmación oficial que vincule directamente a BHP con el anuncio de Bessent, en el ámbito minero consideran que la coincidencia entre el monto mencionado, el tipo de proyecto y la localización geográfica resulta difícil de ignorar.
De concretarse, la inversión marcaría un antes y un después para San Juan, que pasaría a concentrar una de las mayores apuestas mineras de la historia argentina, con impacto directo en empleo, infraestructura, exportaciones y posicionamiento internacional del país como proveedor estratégico de cobre en un contexto de transición energética global.
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