La mina Lindero, ubicada en la provincia de Salta, avanza con una nueva estrategia de exploración orientada a sostener su perfil productivo en el mediano plazo, en un contexto donde el agotamiento natural del yacimiento comienza a reflejarse en la reducción de reservas.
Al cierre de 2025, la operación reportó reservas minerales probadas y probables por 64,4 millones de toneladas, con un contenido estimado de 1,1 millones de onzas de oro, consolidándose como uno de los activos auríferos más relevantes del país.
En paralelo, la compañía informó recursos medidos e indicados —sin considerar reservas— por 28,7 millones de toneladas con 403.000 onzas de oro, además de recursos inferidos por 29,3 millones de toneladas que contienen unas 434.000 onzas del metal.
Sin embargo, el desgaste propio de la explotación se tradujo en una caída interanual de reservas de 6,1 millones de toneladas, equivalentes a 121.000 onzas, lo que encendió la necesidad de intensificar las campañas de exploración.
Frente a este escenario, la empresa definió un programa de perforación de relleno de aproximadamente 6.000 metros en el yacimiento Lindero, con foco en los recursos inferidos ubicados por debajo del actual tajo abierto.
El objetivo técnico es aumentar la certidumbre geológica de esos recursos para convertirlos en reservas explotables, un paso clave para extender la vida útil de la mina y optimizar la planificación operativa.
En paralelo, el proyecto Arizaro comienza a ganar protagonismo dentro del portafolio. Allí se estiman recursos inferidos por 32,9 millones de toneladas, con una ley promedio de 0,38 gramos por tonelada, lo que representa unas 402.000 onzas de oro.
Este volumen implica un incremento del 3% respecto al año anterior, impulsado por la mejora en las proyecciones del precio del oro y ajustes en el diseño del tajo abierto.
Para 2026, la compañía destinará un presupuesto total de US$ 3,7 millones a tareas de exploración, que incluirán tanto a Lindero como a Arizaro, en una apuesta por sostener el crecimiento del activo en el largo plazo.
Dentro de ese plan, se prevé ejecutar unos 11.000 metros de perforación en Arizaro, con el objetivo de evaluar la continuidad del sistema mineralizado y ampliar el conocimiento geológico del área.
Las tareas apuntarán especialmente a extender el rumbo del yacimiento unos 2,5 kilómetros hacia el suroeste y en profundidad, lo que podría abrir nuevas oportunidades de desarrollo en una de las regiones con mayor potencial aurífero del país.
Con esta estrategia, la mina Lindero busca no solo compensar el agotamiento natural de sus reservas actuales, sino también posicionarse para una nueva etapa de crecimiento basada en la exploración y en la optimización de sus recursos geológicos.
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