Ricardo Arriazu: "La minería está donde estaba Vaca Muerta en 2013"

El economista aseguró que la minería atraviesa el mismo momento que vivía Vaca Muerta hace más de una década y afirmó que el cobre y los minerales críticos pueden convertirse en el principal motor de crecimiento.

El economista Ricardo Arriazu afirmó que la minería representa hoy para Argentina una oportunidad similar a la que ofrecía Vaca Muerta en 2013 y sostuvo que el desarrollo de proyectos de cobre y otros minerales críticos podría transformar la economía del país durante las próximas décadas.

Durante una exposición realizada en Mendoza, Arriazu aseguró que el contexto internacional juega a favor de Argentina debido al crecimiento de la demanda de minerales vinculados a la transición energética y a la inteligencia artificial.

"La minería hoy es como Vaca Muerta en 2013", resumió el economista, al comparar el momento actual del sector minero con los primeros años del desarrollo masivo del shale neuquino.

Recordó que hace más de una década defendía el potencial de Vaca Muerta cuando todavía existían dudas sobre su viabilidad y aseguró que hoy la minería atraviesa una etapa similar. "Ya no es una promesa; hoy es una realidad", afirmó.

Según explicó, la creciente demanda mundial de cobre, litio, níquel y plata, impulsada por la electrificación de la economía y el avance de la inteligencia artificial, posiciona a Argentina como uno de los países con mayor potencial para abastecer esos mercados.

Arriazu destacó que el país cuenta con recursos minerales de escala internacional a lo largo de la Cordillera de los Andes y señaló que las campañas de exploración continúan ampliando el volumen de los yacimientos conocidos, especialmente en provincias como San Juan, Mendoza y La Rioja.

Al igual que ocurrió con Vaca Muerta, sostuvo que el impacto económico de la minería no se limitará al incremento de las exportaciones. Explicó que los grandes proyectos demandarán infraestructura, energía, transporte, cemento, logística, proveedores industriales y mano de obra especializada, generando un fuerte efecto multiplicador sobre otras actividades económicas.

Como ejemplo, recordó que el desarrollo del shale neuquino impulsó una extensa cadena de proveedores y servicios, transformando la economía regional. A su entender, la minería puede reproducir ese proceso en distintas provincias del oeste argentino.

No obstante, advirtió que el principal desafío no es la disponibilidad de recursos naturales, sino la capacidad del país para sostener reglas de juego estables. "La oportunidad es fenomenal. Pocas veces vista. El problema es si volvemos a hacer lo que hicimos durante los últimos 120 años y no la aprovechamos", expresó.

El economista señaló que la estabilidad macroeconómica, el superávit fiscal y una reducción sostenida del riesgo país serán factores determinantes para atraer las inversiones necesarias y consolidar el crecimiento del sector.

En ese contexto, proyectó que las exportaciones mineras, que actualmente rondan los US$ 6.000 millones anuales, podrían alcanzar los US$ 36.000 millones hacia 2035 con la entrada en producción de los grandes proyectos de cobre. Arriazu sostuvo que, si ese escenario se concreta junto con el desarrollo de Vaca Muerta, Argentina tendría condiciones para sostener tasas de crecimiento cercanas al 5,5% anual durante un período prolongado.

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