Las empresas involucradas son Río Tinto y Glencore, ambas con una fuerte presencia operativa en el país y con anuncios de inversión conjunta que superan los US$20.000 millones en proyectos de litio y cobre.
Según trascendió en los primeros días de 2026, las dos compañías confirmaron que mantienen diálogos iniciales para evaluar una integración parcial o total de sus negocios, luego de que intentos similares no prosperaran durante el año pasado.
De concretarse el acuerdo, la fusión daría origen a una minera global con un valor empresarial estimado en más de US$260.000 millones, lo que la posicionaría entre los mayores jugadores del sector a nivel internacional.
El interés renovado por avanzar en la negociación se da tras las presentaciones que ambas firmas realizaron ante sus accionistas en la previa de las fiestas de fin de año, donde coincidieron en destacar el rol estratégico de la Argentina dentro de sus planes de crecimiento de largo plazo.
En ese contexto, Río Tinto y Glencore subrayaron el potencial del país en minerales clave para la transición energética, particularmente el litio y el cobre, y ratificaron compromisos de inversión de gran escala.
En el mercado local, las operaciones de ambas compañías resultan complementarias. Río Tinto se consolidó como la principal productora de litio de la Argentina, con proyectos activos en Catamarca y Jujuy, y nuevas inversiones en desarrollo en la provincia de Salta.
La empresa obtuvo recientemente la aprobación del proyecto Rincón Litio para su adhesión al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), con una inversión comprometida de aproximadamente US$2.700 millones, además de evaluar expansiones en otros desarrollos litíferos.
Por su parte, Glencore concentra su estrategia en el cobre y anunció la reactivación del yacimiento Bajo de la Alumbrera, en Catamarca, el mayor proyecto cuprífero del país, con inicio de producción previsto para 2028.
A esa iniciativa se suman otros proyectos de gran escala presentados para ingresar al RIGI, como MARA en Catamarca y El Pachón en San Juan, que refuerzan la apuesta de la compañía por el potencial minero argentino.
Desde el sector interpretan que la complementariedad entre litio y cobre, sumada a un marco regulatorio orientado a atraer inversiones, podría ser un factor determinante para avanzar en una integración corporativa.
La eventual fusión también aparece vinculada al nuevo ciclo de demanda global de minerales críticos, impulsado por la electrificación, las energías renovables y la industria de baterías.
En ese escenario, la Argentina se posiciona como un territorio clave para ambas compañías, no solo por sus recursos geológicos, sino también por el volumen de proyectos en carpeta y el interés del capital internacional.
Si bien aún no hay definiciones formales sobre el alcance ni la estructura de la operación, el mercado sigue de cerca la evolución de las conversaciones, que podrían marcar un nuevo capítulo en la minería argentina y potenciar la llegada de inversiones extranjeras al sector.
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