Southern Energy está conformada por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energia (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%).
El entendimiento establece la exportación de 2 millones de toneladas anuales de GNL durante ocho años. De acuerdo con estimaciones preliminares y sujeto a la evolución de los precios internacionales, la operación podría generar ingresos superiores a los 7.000 millones de dólares, aportando divisas genuinas y fortaleciendo la seguridad energética europea.
Los envíos comenzarán a fines de 2027, cuando entre en operación el buque de licuefacción “Hilli Episeyo”, el primero de los dos que Southern Energy instalará en el Golfo San Matias, en la provincia de Rio Negro.
El volumen comprometido representa más del 80% de la capacidad del primer buque, estimada en 2,45 millones de toneladas anuales, y más del 30% de la capacidad conjunta proyectada cuando el proyecto opere a pleno con ambas embarcaciones.
El plan integral de Southern Energy busca posicionar a la Argentina como proveedor estable en el mercado mundial de GNL a partir de 2027. Para ello, la compañía prevé una inversión superior a los 15.000 millones de dólares a lo largo de 20 años de operación.
Además del impacto macroeconómico, la iniciativa contempla la generación de aproximadamente 1.900 empleos directos e indirectos, con fuerte participación de mano de obra y proveedores locales, impulsando la cadena de valor regional.
En paralelo, el gobierno alemán evalúa otorgar garantías financieras para respaldar préstamos vinculados al proyecto en Río Negro. Estas coberturas, conocidas como garantías UFK, buscan reducir riesgos políticos y económicos para facilitar el financiamiento internacional.
El interés alemán responde a la necesidad de diversificar fuentes de abastecimiento tras la reconfiguración del mercado gasífero europeo y la reducción de la dependencia del gas ruso. En este contexto, el GNL argentino aparece como una alternativa competitiva.
El gas será transportado desde Vaca Muerta hasta Punta Colorada, donde se instalarán las terminales flotantes de licuefacción. Desde allí partirán los cargamentos hacia Europa.
Fuentes oficiales alemanas indicaron que el pedido de garantías fue impulsado por entidades financieras interesadas en el financiamiento y no directamente por el comprador. Asimismo, SEFE aclaró que no presentó formalmente la solicitud, aunque participa como contraparte comercial.
El análisis de las garantías se desarrolla en paralelo a debates internos sobre criterios ambientales. La actual conducción alemana revisa las pautas incorporadas durante la gestión anterior para equilibrar objetivos climáticos con la seguridad energética.
Para Alemania, el acuerdo no solo asegura suministro en el corto y mediano plazo, sino que también consolida una relación estratégica que podría servir de base para futuros desarrollos vinculados al hidrógeno y otras energías de transición.
La firma del contrato marcará un hito para la industria energética argentina y consolidará el ingreso del país al mercado global de GNL con contratos de largo plazo y respaldo internacional.