El ejecutivo sostuvo que el crecimiento actual representa una etapa previa a un salto mayor en las ventas externas de petróleo y gas, en un contexto de expansión del shale oil y mayor actividad en la Cuenca Neuquina.
Según explicó, Argentina alcanzará durante 2026 un récord histórico en producción de petróleo y gas, superando por primera vez el millón de barriles diarios.
Marín aseguró que este hito productivo marcará un punto de inflexión para el sector energético nacional, aunque aclaró que el impacto pleno en las exportaciones dependerá de la infraestructura disponible.
En ese sentido, remarcó la importancia estratégica del oleoducto VMOS, obra que ya supera el 50 por ciento de avance y cuya finalización está prevista para fin de año.
La capacidad de evacuación de crudo es hoy uno de los principales límites para acelerar el crecimiento exportador, por lo que el verdadero salto en los envíos externos se espera hacia 2027.
Para sostener la expansión productiva, YPF proyecta un ambicioso programa de inversiones por US$ 30.000 millones en los próximos cuatro años.
De ese total, unos US$ 20.000 millones estarán destinados a infraestructura y más de US$ 10.000 millones a perforación de pozos, con fuerte participación de capital extranjero.
El desarrollo del shale oil en Vaca Muerta aparece como el principal motor de generación de divisas, consolidando al sector energético como uno de los pilares de la macroeconomía argentina.
En paralelo, la estrategia petrolera se complementa con el proyecto Argentina LNG, impulsado junto a la italiana ENI y la firma árabe XRG, con foco en la exportación de gas natural licuado.
El proyecto prevé una capacidad de producción de 12 millones de toneladas anuales de GNL mediante dos unidades flotantes de licuefacción, integrando las etapas de producción, procesamiento, transporte y exportación.
Además, se estima que el desarrollo del plan generará alrededor de 40.000 puestos de trabajo directos e indirectos, vinculados a la expansión de infraestructura y operaciones energéticas.
Durante la apertura del Instituto Vaca Muerta, Marín también hizo hincapié en la seguridad laboral y en la necesidad de fortalecer la capacitación técnica para acompañar el crecimiento del sector.
El instituto contará con equipamiento de perforación escuela y tecnología de transferencia de datos en tiempo real, con certificaciones que permitirán incorporar trabajadores calificados a la industria.
Con más de 10.000 inscriptos para 600 vacantes anuales, la formación técnica se posiciona como un eje central para sostener el crecimiento proyectado, en un escenario donde la energía argentina apunta a ganar protagonismo en el mercado global.