El comunicado oficial emitido desde Oslo confirmó que la compañía abandona tanto sus activos convencionales como no convencionales, lo que implica su salida de áreas en Santa Cruz, Chubut y Neuquén, donde operaba en sociedad con capitales locales vinculados al empresario mendocino José Luis Manzano.
La decisión se conoce en un contexto donde otras firmas internacionales mantienen presencia activa en el país. Un ejemplo es Golar LNG, también de origen noruego, que participa en el proyecto de exportación de Gas Natural Licuado (GNL) desde Punta Colorada con buques de licuefacción flotante (FLNG), iniciativa estratégica para monetizar el gas de Vaca Muerta.
Sin embargo, el contraste entre proyectos que avanzan y otros que se desactivan vuelve a instalar una pregunta recurrente en el mercado energético: ¿por qué algunas inversiones anunciadas no terminan materializándose? En el caso de Interoil, la compañía comunicó que la salida responde a un “deterioro sostenido del entorno operativo y de inversión”, especialmente en la provincia de Santa Cruz.
La firma detalló que su retiro incluye la participación en las operaciones conjuntas de Santa Cruz Sur —cuyos vencimientos estaban previstos entre abril y agosto de 2026— y el Bloque La Brea, además de renunciar al derecho de impugnar la rescisión de la concesión de producción en Mata Magallanes Oeste y el bloque de exploración Cañadón Ramírez.
En Chubut, los problemas se concentraron precisamente en el área Mata Magallanes Oeste, concesionada en 2018 por Petrominera Chubut. Allí, la Unión Transitoria de Empresas (UTE) Selva María–Interoil se había comprometido a invertir US$ 13 millones y reactivar 19 pozos con el objetivo de alcanzar una producción de 30 metros cúbicos diarios.
No obstante, datos oficiales indicaban que a mediados del año pasado la producción apenas rondaba 1 metro cúbico diario. Desde la petrolera estatal chubutense argumentaron que el cronograma de inversiones no se cumplió y que los desembolsos comprometidos no se ejecutaron en los términos acordados, lo que derivó en la quita de la concesión.
Interoil había anticipado en septiembre pasado que evaluaría acciones ante tribunales internacionales tras la rescisión contractual, pero finalmente optó por una salida integral del país. En su comunicado, la empresa sostuvo que la mayor complejidad fiscal y regulatoria, las perturbaciones laborales y la baja previsibilidad a largo plazo afectaron negativamente sus decisiones de asignación de capital.
En el plano neuquino, Interoil y Selva María Oil operaban el bloque Bajo del Toro Este, dentro de la ventana de alto potencial de Vaca Muerta, con participación de Gas y Petróleo del Neuquén (GyP). El área estaba enfocada en la producción de petróleo no convencional y formaba parte de la estrategia para consolidar la formación como uno de los principales polos energéticos de la región.
La salida de la compañía se produce además en un momento de reconfiguración del mapa empresarial en la cuenca. En los últimos años, operadores como YPF, Pan American Energy, Petrobras, Sinopec y Total han reducido o redefinido posiciones en áreas convencionales del sur del país, en función de la competitividad de los activos y las prioridades de inversión.
En ese escenario, Mata Magallanes Oeste quedó señalado como un “bloque maldito”: en menos de una década, dos concesionarios distintos incumplieron compromisos de inversión y los niveles de producción se mantuvieron marginales, lejos de las proyecciones originales.
Desde una perspectiva comercial y de negocios, el caso vuelve a poner el foco en la necesidad de reglas claras, controles efectivos sobre los contratos y mecanismos que garanticen el cumplimiento de los planes de inversión comprometidos. Sin previsibilidad y ejecución real de capital, los yacimientos maduros del sur argentino corren el riesgo de perder atractivo frente a otros destinos de inversión.
La salida de Interoil, lejos de cerrar un capítulo, abre un nuevo interrogante sobre el equilibrio entre capital extranjero y operadores nacionales en el desarrollo energético. Mientras Vaca Muerta continúa posicionándose como una de las principales reservas de shale del mundo, la consolidación de proyectos dependerá no solo de los anuncios, sino de la efectiva llegada de inversiones y de la capacidad de transformar compromisos en producción concreta.
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