Las refinerías aceleran inversiones para adaptarse al crudo de Vaca Muerta

El crecimiento del shale oil neuquino está transformando la industria de refinación en Argentina. Las principales compañías ajustan sus plantas y rediseñan procesos para aprovechar un crudo más liviano.

El avance de Vaca Muerta sobre la producción nacional de hidrocarburos está impulsando una profunda transformación en las refinerías argentinas, que buscan adaptarse a un nuevo escenario productivo marcado por el predominio creciente del shale oil.

La expansión del petróleo no convencional proveniente de la Cuenca Neuquina modificó la composición de la oferta de crudo disponible para el sistema de refinación. Este cambio obliga a las empresas a rediseñar procesos industriales, optimizar instalaciones y ajustar la planificación operativa para extraer el máximo valor de cada barril procesado.

Durante la reciente Conferencia ARPEL 2026, referentes de la industria coincidieron en que el desafío ya no pasa únicamente por aumentar la producción, sino por adaptar las plantas a las características específicas del crudo de Vaca Muerta, particularmente del denominado crudo Medanito.

A diferencia de los petróleos convencionales que históricamente abastecieron a las refinerías argentinas, como el Escalante de la Cuenca del Golfo San Jorge, el petróleo neuquino posee una composición más liviana y diferente comportamiento físico-químico. Esto modifica los rendimientos obtenidos en las torres de destilación y obliga a recalibrar procesos industriales para maximizar márgenes y eficiencia.

Uno de los casos más representativos es el de la refinería de Campana, operada por Axion Energy. Diego Mouriño, vicepresidente de Ingeniería y Construcciones de la compañía, explicó que la planta estuvo históricamente vinculada a la producción de Cerro Dragón, pero que el declino natural de ese yacimiento y el crecimiento de Vaca Muerta llevaron a replantear la estrategia de abastecimiento y procesamiento.

Según detalló, la integración entre producción y refinación permite gestionar una transición gradual hacia una mayor participación del crudo Medanito dentro de la dieta de procesamiento de la planta, acompañando la evolución del mercado energético nacional.

La transformación también implica importantes inversiones en infraestructura. En los últimos años, Axion modernizó su complejo industrial de Campana mediante la incorporación de nuevas unidades de proceso, mejoras en almacenamiento, optimización logística y sistemas de control avanzados.

El objetivo es aumentar la eficiencia operativa y mejorar la valorización de cada corriente de hidrocarburos. En este sentido, la compañía trabaja en sistemas que permiten reutilizar calor residual generado en distintas etapas del proceso, reduciendo el consumo energético y mejorando la competitividad.

Además, se profundiza la digitalización y automatización de las operaciones mediante herramientas que optimizan la separación de productos y permiten obtener mejores rendimientos en combustibles y derivados.

Los ejecutivos del sector destacan que la industria argentina logró en los últimos años niveles récord de procesamiento y producción gracias a una mejora sostenida en la confiabilidad operativa. Las paradas imprevistas, que décadas atrás eran frecuentes, hoy se han reducido significativamente gracias a la modernización de las instalaciones.

Sin embargo, la nueva etapa exige ir más allá de la disponibilidad operativa. El foco ahora está puesto en maximizar la eficiencia molecular de cada barril procesado, orientando cada componente hacia el producto de mayor valor económico posible.

En este contexto, el crecimiento de Vaca Muerta no sólo está transformando la producción de petróleo y gas en Argentina, sino también toda la cadena industrial asociada al downstream. Las refinerías se convierten así en un eslabón clave para capturar mayor valor agregado y acompañar el proceso de expansión energética que proyecta al país como uno de los principales exportadores de hidrocarburos de la región.

La adaptación tecnológica, las inversiones de largo plazo y la formación de recursos humanos especializados aparecen como factores fundamentales para consolidar esta nueva etapa de la refinación argentina, cada vez más vinculada al desarrollo del shale neuquino.

 

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