El fuerte crecimiento proyectado para Vaca Muerta, la minería y el agro podría enfrentar un obstáculo tan importante como la falta de inversiones: el deterioro de la infraestructura logística. Así lo advierte un informe reservado al que accedió Ámbito, que comenzó a circular entre gobernadores y plantea que el país deberá modernizar rutas, ferrocarriles, puertos y pasos fronterizos si pretende sostener el desarrollo de sus principales sectores exportadores.
El relevamiento sostiene que el sistema logístico argentino deberá pasar de movilizar 128 millones de toneladas anuales a casi 194 millones hacia 2035, impulsado por la expansión de la producción de litio, cobre, hidrocarburos y el crecimiento sostenido del sector agropecuario.
En el caso del litio, el informe proyecta que la producción crecerá de 73.000 toneladas actuales a 450.000 toneladas hacia 2035, mientras que el transporte de insumos aumentará de 1,2 millones a 2,9 millones de toneladas. Para el cobre, cuya producción comenzará a escalar a partir de 2030, se estima una demanda logística de 3,9 millones de toneladas de producción y 1,5 millones de toneladas de insumos. En tanto, el sector de petróleo y gas demandará 20 millones de toneladas de insumos en 2029, frente a los 7 millones actuales.
El documento identifica cinco problemas estructurales que limitan la competitividad del país: el deterioro de los principales corredores viales, la lentitud en los pasos fronterizos, la saturación de los accesos a los puertos, la escasa utilización del ferrocarril y la falta de definiciones sobre activos estratégicos como la Hidrovía Paraná-Paraguay y la red ferroviaria de cargas.
Entre las obras consideradas prioritarias aparecen las autovías de las rutas nacionales 3, 5 y 7 en Buenos Aires; la Ruta Nacional 52 hacia el Paso de Jama, clave para el desarrollo del litio; el segundo puente Chaco-Corrientes; la modernización del corredor ferroviario San Martín; la Ruta Nacional 151 en Río Negro; los accesos a los puertos santafesinos; la Ruta Nacional 34 y distintos corredores estratégicos del norte y la Patagonia.
El informe también advierte sobre las demoras en el Paso Cristo Redentor, la falta de habilitación del Paso Pehuenche para cargas generales y la paralización de obras sobre la Ruta Nacional 40 entre Mendoza y San Juan.
En la Patagonia, uno de los capítulos más relevantes está dedicado a Vaca Muerta. Allí se estima que el crecimiento de la actividad petrolera demandará el ingreso de 4,5 millones de toneladas de arena por año, equivalentes a 140.000 camiones anuales, es decir, alrededor de 400 camiones diarios. Sin embargo, el estudio remarca que aún no existe una conexión ferroviaria entre Bahía Blanca y Neuquén que permita aliviar la presión sobre las rutas.
El relevamiento identifica como especialmente críticos los corredores RN 22 y RN 151, utilizados por la industria hidrocarburífera y la producción del Alto Valle. Según autoridades de Río Negro citadas por Ámbito, ambas rutas presentan deformaciones de entre 15 y 20 centímetros en distintos sectores, producto del intenso tránsito pesado.
También se mencionan problemas sobre la Ruta Nacional 40, entre El Bolsón y Bariloche, y la Ruta Nacional 23, donde aún permanecen tramos sin pavimentar pese a que su asfaltado comenzó durante la década de 1990.
Frente a este escenario, Río Negro inició gestiones con el Gobierno nacional para asumir la administración de las rutas nacionales 22 y 151, con el objetivo de licitar obras de reconstrucción y mantenimiento. La provincia planteó como condición recibir los corredores libres de contratos vigentes para avanzar con nuevos esquemas de concesión.
El informe señala que otras provincias también negocian la transferencia de rutas nacionales. Entre ellas aparecen Santa Fe, interesada en las rutas 11 y 33 y los accesos portuarios; Mendoza, por las rutas 7 y 40; San Juan, por la Ruta 150 y el corredor hacia Agua Negra; y Santa Cruz, por las rutas 3 y 40.
Uno de los datos que más preocupa a los gobiernos provinciales es el costo económico del deterioro vial. El estudio concluye que reconstruir una ruta puede costar hasta diez veces más que mantenerla adecuadamente, una diferencia que, según advierte, pone de manifiesto la necesidad de planificar inversiones en infraestructura si Argentina pretende acompañar el crecimiento proyectado de sectores estratégicos como Vaca Muerta, la minería y el agro.
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