Damián Lopo mira al modelo de Texas y apuesta a la infraestructura en Vaca Muerta

Durante el Foro de Vaca Muerta en Puerto Madero, presentó a BIT Añelo, un modelo que busca democratizar el acceso a la inversión en la zona.

El CEO de YPF, Horacio Marín, y el intendente de Añelo, Fernando Banderet, marcaron ayer la agenda en calidad de expositores del Foro de Vaca Muerta en Puerto Madero, donde Damián Lopo tomó la experiencia del Permian como referencia para plantear que el crecimiento de la cuenca exigirá una nueva escala de infraestructura y presentó a BIT Añelo, un modelo que busca democratizar el acceso a la inversión en la zona, permitiendo participar por cama y con tickets desde US$ 38.000.

El crecimiento de Vaca Muerta empieza a trasladar parte de la discusión desde los pozos hacia el territorio. Vivienda, infraestructura urbana, logística, servicios y alojamiento para trabajadores aparecen como algunos de los principales desafíos de una formación que continúa aumentando su producción y proyecta una expansión todavía mayor durante los próximos años.

Ese fue uno de los ejes del Foro de Inversiones Vaca Muerta, realizado el 12 y 13 de agosto en Puerto Madero. El encuentro reunió a referentes de compañías de Oil & Gas, gobiernos, economistas y empresarios para analizar cómo acompañar con infraestructura el crecimiento de la principal formación no convencional del país.

Entre los participantes estuvieron Horacio Marín, CEO de YPF; Ricardo Markous, CEO de Tecpetrol; Fernando Banderet, Intendente de Añelo y Damián Lopo, CEO de NLK Capital, entre otros.

Durante su participación, Marín puso el foco en la necesidad de coordinar inversiones públicas y privadas para acompañar la expansión de la actividad.

“Hacer infraestructura entre todos genera más valor, y ese es el gran cambio que estamos incorporando. Logramos generar un círculo virtuoso: tenemos al Gobierno con los incentivos correctos, la colaboración del gobierno provincial y de los gremios, contamos con un recurso extraordinario y con el trabajo de los privados y de toda la industria que acompaña. Si grafico la producción de YPF en Argentina desde 1922, hoy estamos en un pico histórico. Pero si tomamos ese valor y analizamos dónde podríamos estar en el futuro cercano, en los próximos cuatro años podríamos multiplicar casi por ocho esa operación. Se van a sorprender. El nivel de inversiones que va a manejar YPF en los próximos años es impresionante. Estoy seguro de que en 2045 Argentina va a estar exportando por lo menos 20.000 millones de dólares en GNL”, sostuvo el CEO de YPF.

La expansión ya tiene consecuencias concretas sobre Añelo, la localidad ubicada en el corazón operativo de Vaca Muerta, donde el crecimiento de la actividad obliga a acelerar obras de servicios básicos y planificación urbana.

El intendente Fernando Banderet explicó: “Desde que asumimos pasamos de tener 2.200 metros de pavimento a más de 17.000 metros en la actualidad, y para fin de este año tenemos proyectadas 105 cuadras de asfalto. Para poder avanzar con ese pavimento primero tuvimos que hacer cloacas, agua, llevar energía y dar soluciones habitacionales a más de 686 familias. Desarrollamos infraestructura para nuestra gente con el apoyo del sector privado. Creemos que para 2031 Añelo va a superar los 50.000 habitantes, y hacia 2050 incluso se habla de una comunidad de un millón de habitantes. Nuestro desafío es pensar de qué manera implementamos la infraestructura suficiente para las generaciones futuras”.

Durante el foro, Damián Lopo, quien invierte en infraestructura de Neuquén desde el 2007, tomó como referencia lo ocurrido con los principales desarrollos de shale de Estados Unidos para analizar el posible impacto de Vaca Muerta sobre las ciudades y la infraestructura de Neuquén.

“Cuando uno mira lo que ocurrió con el shale en Estados Unidos entiende que el impacto no termina en el pozo. En 2014, en pleno boom de Bakken, Williston —una ciudad de apenas 15.000 habitantes— llegó a tener el alquiler promedio más caro de Estados Unidos, incluso por encima de San Francisco y Nueva York. Y unos años después, con el desarrollo del Permian en Texas, los alquileres de Midland-Odessa subieron más de 40% en un solo año. Son antecedentes que muestran cómo un boom energético termina generando una presión enorme sobre la vivienda y la infraestructura de las ciudades que lo rodean”.

Lopo señaló además que Vaca Muerta presenta características más cercanas al Permian de Texas que a Bakken: combina petróleo y gas, registra costos competitivos, posee la cuarta reserva mundial de shale oil y la segunda de shale gas y todavía se encuentra desarrollada en a menos del 10%.

“Por eso creemos que no estamos frente a un fenómeno coyuntural. Si la experiencia norteamericana sirve como referencia, el crecimiento energético va a seguir trasladándose a la vivienda, los servicios y el real estate durante muchos años”, planteó.

Uno de los datos presentados durante su exposición refleja la dimensión del desafío: unas 35.000 personas se trasladan diariamente hacia la zona mientras existen menos de 10.000 camas en Añelo. Se esperan en los próximos 4 años 40.000 puestos de trabajo nuevos directos y 190.000 indirectos.

En ese contexto, Lopo presentó un desarrollo concebido específicamente para housing corporativo asociado a la actividad de Vaca Muerta.

“Nuestro emprendimiento BIT Añelo es un desarrollo pensado específicamente para housing corporativo vinculado a la actividad de Vaca Muerta. El proyecto contempla seis edificios de cuatro pisos, con cuatro departamentos por piso y capacidad para 64 trabajadores por módulo. Está planteado con tecnología modular para reducir los tiempos de construcción y con estándares pensados para soportar el uso intensivo propio de las rotaciones petroleras”.

El proyecto se ubica sobre las rutas 7 y 17, cerca de áreas operativas de YPF, con el objetivo de reducir tiempos y costos de traslado de las cuadrillas. La operación queda a cargo de Vaca Muerta Services, empresa del grupo NLK Capital con más de diez años de experiencia en alojamiento corporativo en la región, más de 850 camas administradas y más de 54.000 trabajadores hospedados.

“Decidimos nosotros tomar el riesgo y bajar el ticket de ingreso en una propuesta sin precedentes para que la gente puede invertir en Vaca Muerta trasladando el riesgo y para que puedan dar el primer paso en la región. Desde el punto de vista del inversor, el diferencial central es que no es necesario comprar un departamento completo: el modelo permite participar por cama, con un ticket de entrada desde US$ 38.000. La asociación temprana al proyecto supone además un valor de ingreso aproximadamente 40% inferior al valor de mercado de las propiedades en Añelo. Nuestra lógica combina propiedad inmobiliaria con explotación corporativa del alojamiento, apuntando a contratos B2B en lugar del alquiler residencial tradicional”, explicó Lopo.

La propuesta busca ampliar el universo de inversores que pueden acceder a proyectos vinculados al crecimiento de la cuenca y, al mismo tiempo, responder a una demanda concreta de la industria. La unidad de inversión deja de estar necesariamente asociada a la compra de un departamento completo y pasa a estructurarse alrededor de la capacidad de alojamiento requerida por las compañías.

Para Lopo, esa necesidad forma parte de una nueva etapa de Vaca Muerta: primero fue necesario desarrollar la tecnología para producir shale a costos competitivos; luego, ampliar la infraestructura para transportar la producción; y ahora gana peso la capacidad de alojar a las personas necesarias para sostener la expansión.

“La viabilidad de llegar al millón de barriles diarios ya no depende solo de los pozos: depende de la capacidad de alojar a la gente que los hace producir. Y es el único de los tres desafíos que se resuelve con real estate”, sintetizó Lopo.

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