YPF aprobó su incorporación al proyecto NGL impulsado por Transportadora de Gas del Sur (TGS), una de las iniciativas energéticas más ambiciosas que actualmente se desarrollan en la Argentina. El emprendimiento contempla una inversión cercana a los US$ 3.000 millones y busca industrializar los líquidos derivados del gas natural producido en Vaca Muerta para abastecer mercados locales e internacionales.
La decisión fue confirmada por el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, quien adelantó que la compañía participará como productora y cargadora del gas que abastecerá la futura infraestructura. La petrolera no ingresará como accionista del proyecto, sino que garantizará parte del suministro necesario para su operación.
La iniciativa avanzará en los próximos días hacia la decisión final de inversión y también será presentada para acceder a los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), herramienta considerada clave para acelerar proyectos estratégicos vinculados al desarrollo energético nacional.
El proyecto contempla la ampliación de la planta de Tratayén, en Neuquén, donde se realizará la separación de los componentes licuables del gas natural, principalmente propano, butano y gasolinas naturales. Estos productos tienen una elevada demanda en los mercados internacionales y representan una oportunidad para agregar valor a la producción de Vaca Muerta.
Uno de los ejes centrales de la iniciativa será la construcción de un poliducto de 573 kilómetros que conectará Tratayén con Bahía Blanca. A través de esta infraestructura se transportarán los líquidos obtenidos durante el proceso de separación para su posterior almacenamiento, fraccionamiento y exportación.
En Bahía Blanca se construirá una nueva planta de procesamiento con capacidad para producir 2,7 millones de toneladas anuales de líquidos de gas natural. Además, se desarrollará una terminal marítima equipada con tanques de almacenamiento específicos para propano, butano y otros derivados.
Según estimaciones de TGS, el proyecto permitirá generar exportaciones por aproximadamente US$ 1.200 millones anuales una vez que alcance su plena operación. La inversión se ejecutará durante un plazo de 45 meses y abarcará obras en Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires.
El esquema comercial prevé contratos de abastecimiento de gas por 15 años. YPF comprometió cerca del 50% del volumen requerido para el funcionamiento inicial de la planta, mientras que TGS continúa negociando acuerdos similares con otras compañías que operan en Vaca Muerta, entre ellas Pluspetrol, Chevron y Pampa Energía.
La nueva infraestructura responde a una necesidad cada vez más importante para el desarrollo de la Cuenca Neuquina. El crecimiento de la producción de petróleo no convencional genera también mayores volúmenes de gas asociado, que requieren instalaciones específicas para su procesamiento y comercialización.
Desde la industria destacan que este proyecto permitirá transformar parte de ese gas en productos de mayor valor agregado, evitando restricciones operativas y generando nuevas fuentes de ingresos para el país.
La iniciativa se suma a otros grandes desarrollos vinculados a Vaca Muerta, como los proyectos de GNL, oleoductos y gasoductos que buscan ampliar la capacidad exportadora argentina. En conjunto, estas inversiones apuntan a consolidar al país como uno de los principales proveedores energéticos de la región durante la próxima década.
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