El Índice de Producción Industrial Minero (IPI minero) mostró que el segmento de hidrocarburos se consolidó como uno de los pilares del crecimiento, con una mejora sostenida en la extracción de petróleo crudo y gas natural.
En el caso del petróleo, la producción total alcanzó en noviembre los 4.041,1 miles de metros cúbicos, lo que representó un incremento interanual del 12,8% y un avance acumulado del 12,9% en los primeros once meses del año.
El dato más relevante volvió a ser el desempeño del petróleo no convencional, que registró una producción de 2.759,0 miles de metros cúbicos, con un salto del 30,7% interanual, confirmando el rol central de Vaca Muerta en la matriz energética nacional.
En contraposición, la producción convencional continuó en retroceso, reflejando el cambio estructural de la industria hacia los recursos no convencionales, que hoy concentran las mayores inversiones y niveles de productividad.
En gas natural, el volumen total producido fue de 3.665,9 millones de metros cúbicos. Si bien se observó una leve caída interanual, el acumulado anual mostró una variación positiva, sostenida por el aporte del gas no convencional.
A nivel general, el IPI minero registró en noviembre un crecimiento interanual del 1,8%, mientras que el acumulado de enero a noviembre evidenció una suba del 3,2%, reflejando una tendencia de expansión moderada pero sostenida del sector.
El otro gran protagonista del año fue el litio, que volvió a destacarse como el mineral de mayor dinamismo dentro de la minería no metalífera, en línea con la creciente demanda global vinculada a la transición energética.
La producción de carbonato de litio alcanzó en noviembre las 11.244,3 toneladas, lo que implicó un aumento interanual del 66,4%, uno de los registros más altos de toda la actividad minera.
Este crecimiento estuvo acompañado por una fuerte expansión del índice sectorial, que acumuló subas superiores al 40% en los primeros once meses del año, impulsado por la entrada en operación de nuevos proyectos y ampliaciones de capacidad.
En contraste, los minerales metalíferos tradicionales, como el oro y la plata, mostraron caídas de dos dígitos, afectadas por factores operativos y por la volatilidad de los precios internacionales.
El escenario confirma un reordenamiento del mapa minero argentino, con una menor dependencia de los metales preciosos y un mayor peso de los hidrocarburos no convencionales y los minerales críticos.
Con Vaca Muerta y el litio como ejes centrales, la minería se consolida como un sector estratégico para la generación de divisas, la atracción de inversiones y el posicionamiento de la Argentina en los mercados energéticos y tecnológicos globales.
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