El mapa de la energía eólica argentina comenzó a mostrar una transformación significativa. Buenos Aires se convirtió en la provincia con mayor potencia instalada del país, superando incluso la capacidad conjunta de las cuatro provincias patagónicas que cuentan con generación eólica.
Según un relevamiento de Alpes Energy, el territorio bonaerense alcanzó los 1.999 MW de potencia instalada, mientras que Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz reúnen en conjunto 1.914 MW.
La diferencia es de 85 MW y representa un cambio dentro de una actividad históricamente asociada con la Patagonia, una región reconocida internacionalmente por la calidad y constancia de sus vientos.
El crecimiento bonaerense también puede observarse en la cantidad de equipos instalados. En abril de 2026, Buenos Aires concentraba 513 aerogeneradores, frente a las 558 máquinas que reunían las cuatro provincias patagónicas.
A nivel nacional, la infraestructura eólica se encontraba distribuida en 72 parques, consolidando a esta tecnología como uno de los principales componentes de la generación renovable argentina.
Una de las claves del desarrollo bonaerense se encuentra en las condiciones naturales disponibles principalmente en el sur provincial. En sectores cercanos a Bahía Blanca, los vientos alcanzan velocidades de entre 7 y 9 metros por segundo a unos 100 metros de altura.
Estas características permiten obtener factores de capacidad que pueden alcanzar el 50%, favoreciendo la productividad de los parques instalados en la región.
Buenos Aires cuenta actualmente con desarrollos eólicos en zonas como Bahía Blanca, Tornquist, Villarino, Tandil y Olavarría, entre otros puntos de la provincia.
Además, los parques presentan la ventaja de poder coexistir con actividades agropecuarias. Los aerogeneradores ocupan sectores determinados de los campos sin impedir que buena parte de las superficies continúen destinándose a la producción.
Otro factor estratégico es la infraestructura logística. El Puerto de Bahía Blanca permite recibir componentes de grandes dimensiones necesarios para la construcción y ampliación de los proyectos.
Entre mayo y julio de 2026 arribaron al puerto tres buques transportando palas, bujes y otros componentes destinados a parques eólicos, con un volumen que superó las 13.000 toneladas.
La ubicación de Buenos Aires también ofrece una ventaja por su proximidad al Área Metropolitana de Buenos Aires, donde se encuentra el principal centro de consumo eléctrico del país. Esto permite reducir las distancias entre los puntos de generación y los grandes núcleos de demanda.
Sin embargo, el crecimiento de la capacidad instalada está dejando en evidencia uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el sector renovable argentino: la capacidad de las redes eléctricas para transportar toda la energía que pueden producir los parques.
El problema quedó particularmente expuesto durante marzo de 2026, cuando la reducción o restricción de generación renovable alcanzó los 91.580 MWh, el registro mensual más elevado desde 2020.
La Patagonia estuvo entre las regiones más afectadas por estas limitaciones. Solo en Chubut se restringieron 22.914 MWh de generación eólica, pese al importante potencial disponible.
El escenario muestra que el próximo desafío para el crecimiento de las energías renovables no pasa únicamente por instalar nuevos aerogeneradores. La expansión de las líneas y sistemas de transporte eléctrico será determinante para evitar cuellos de botella y aprovechar plenamente la capacidad eólica que Argentina ya tiene instalada.
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