El mercado internacional del oro podría atravesar una nueva etapa alcista durante la segunda mitad de 2026, un escenario que tendría impacto directo sobre el valor de las exportaciones mineras argentinas.
De acuerdo con una proyección de Goldman Sachs, la cotización del metal precioso podría acercarse a los US$4.900 por onza hacia diciembre, impulsada principalmente por las compras de los bancos centrales y una mayor demanda de los inversores.
La previsión aparece después de varios meses de volatilidad. Tras alcanzar un máximo hacia finales de enero, el oro experimentó una corrección que llevó su cotización hasta los US$4.016 por onza hacia fines de junio.
Sin embargo, durante las últimas semanas el metal retomó la tendencia positiva. Según los datos difundidos, acumuló una suba del 6,6% durante agosto y del 27,8% en lo que va de 2026.
Uno de los factores que podría sostener este comportamiento es el interés de los bancos centrales de mercados emergentes por continuar incrementando sus reservas.
Una encuesta realizada por el Consejo Mundial del Oro entre febrero y mayo mostró que el 45% de los 76 bancos centrales consultados esperaba aumentar sus tenencias del metal durante los siguientes doce meses.
La evolución de la cotización internacional adquiere particular relevancia para la Argentina debido al peso que actualmente tiene el oro dentro de la estructura exportadora de la minería.
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones argentinas de oro alcanzaron los US$2.905 millones, equivalentes al 61% de todas las ventas externas del sector minero.
En ese mismo período, las exportaciones mineras totalizaron US$4.742 millones, mostrando la fuerte incidencia que tiene el metal precioso sobre la generación de divisas de la actividad.
La plata también realizó un aporte significativo, con exportaciones por US$562 millones durante los primeros seis meses del año.
De esta manera, el oro y la plata concentraron conjuntamente el 73% de las exportaciones mineras argentinas durante la primera mitad de 2026.
Un incremento adicional en las cotizaciones internacionales podría mejorar los ingresos provenientes de las ventas externas incluso sin que se produzca un crecimiento equivalente en los volúmenes exportados.
El escenario también podría favorecer las perspectivas económicas de los proyectos auríferos existentes y mejorar las condiciones para nuevos desarrollos vinculados con la exploración y producción de metales preciosos.
La evolución dependerá, entre otros factores, del comportamiento de los inversores internacionales y de la continuidad de las compras realizadas por bancos centrales.
Si finalmente se cumple la proyección de Goldman Sachs y el oro se aproxima nuevamente a los US$5.000 por onza hacia finales de 2026, Argentina podría encontrar en uno de sus principales productos mineros otro impulso para incrementar el valor de sus exportaciones y la generación de divisas del sector.
Tu opinión enriquece este artículo: