En un contexto de creciente demanda global de procesamiento de datos, una startup fundada por argentinos plantea un modelo innovador que conecta la industria energética con la economía digital. Se trata de BigSur Energy, que busca desembarcar en Vaca Muerta con una propuesta basada en transformar gas en datos.
La compañía, creada por Ariel Perelman y Bernardo Cabral Nonna, cerró recientemente una ronda de inversión Serie B por 11,5 millones de dólares, lo que le permitirá acelerar su expansión en América.
El modelo rompe con el esquema tradicional de los centros de datos, que suelen instalarse en zonas urbanas con alta demanda eléctrica. En cambio, BigSur Energy propone llevar la infraestructura directamente a los yacimientos petroleros.
La clave está en aprovechar el gas natural asociado que no puede ser transportado y que, en muchos casos, termina siendo quemado o liberado a la atmósfera.
A partir de ese recurso, la empresa instala generadores y centros de datos modulares en el mismo lugar donde se produce el gas, bajo un esquema “off-grid”, sin conexión a la red eléctrica.
“Básicamente, transformamos el gas en bits y bytes”, explicó el CEO de la firma, Ariel Perelman.
Este sistema permite reducir costos energéticos, uno de los principales factores que afectan a industrias como la inteligencia artificial, la computación de alto rendimiento y la minería de criptomonedas.
Además, ofrece una solución a un problema estructural de la industria petrolera: el gas que no puede evacuarse limita la producción de petróleo y representa un pasivo ambiental.
En ese sentido, BigSur Energy funciona como un “gasoducto virtual”, al convertir ese excedente en energía utilizable para el procesamiento de datos.
El impacto es triple: mejora la eficiencia operativa de las petroleras, reduce emisiones y genera una nueva fuente de ingresos a partir de un recurso subutilizado.
La compañía ya cuenta con 14 sitios operativos en Texas y una capacidad equivalente a más de 200 megavatios en gas, con altos niveles de rentabilidad.
El sistema se basa en infraestructura modular, lo que permite desplegar operaciones de manera rápida y adaptable a cada yacimiento, sin necesidad de grandes inversiones en redes eléctricas.
La conectividad se garantiza mediante sistemas satelitales redundantes, lo que asegura la continuidad operativa incluso en zonas remotas.
Tras consolidarse en Estados Unidos, la empresa proyecta su llegada a la Argentina en 2026, con foco en Vaca Muerta.
El esquema previsto contempla que las petroleras financien la infraestructura, mientras que BigSur Energy se encargará de la operación, en un modelo que ya mostró resultados en otros mercados.
Las primeras iniciativas implican inversiones superiores a los 20 millones de dólares y buscan aprovechar las limitaciones actuales de transporte de gas en la cuenca.
A largo plazo, la compañía proyecta incluso una salida a bolsa hacia 2028, en un escenario donde la convergencia entre energía y tecnología gana cada vez más relevancia.
Con esta propuesta, la startup argentina apunta a posicionarse en un segmento estratégico, transformando un problema energético en una oportunidad dentro de la economía digital.
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